Logo La República

Sábado, 11 de julio de 2020



COLUMNISTAS


Equilibrio entre salud y economía

Marilyn Batista Márquez [email protected] | Lunes 22 junio, 2020


Tras varios meses de espera, los comerciantes en todo el territorio nacional se prepararon para la apertura en la víspera del Día del Padre.

Los empresarios pequeños, medianos y grandes, con gran esfuerzo –muchos acogidos a moratorias de pagos, servicio al 50% de aforo y cierre parcial de operaciones– asumieron nuevos créditos para adquirir la mercadería que llevaba semanas sin desalmacenar por falta de recursos económicos, debido al mercado moribundo a causa de la pandemia.

La esperanza de la reactivación era real. La Ministra de Economía, Industria y Comercio junto al Presidente de la Cámara de Comercio de Costa Rica hicieron un recorrido nocturno por los comercios de Escazú para asegurarse del cumplimiento de normas de higiene y del aforo. Ambos no solo observaron el apego a las directrices de la “nueva normalidad”, sino también, el entusiasmo de los comerciantes, principalmente de los pequeños, que dieron gracias a Dios por el milagro de volver a abrir los fines de semana, aumentar la jornada laboral que habían sido disminuidas, dar empleos a los despedidos y por fin atender a los clientes ausentes por las limitaciones de días de apertura.

Redes sociales inundadas de ofertas “para papá”, restaurantes con reservas de “burbujas familiares”, tiendas con escaparates destacando mercadería masculina, combos de herramientas para reparaciones en el hogar, equipo de limpieza de autos, camisas Saúl Méndez, trajes Scaglietti, calzado Vélez, billeteras Del Río, fajas, pañuelos, bultos, perfumes, máquinas de ejercicios, rasuradoras y parillas Weber listos para el día D, que en esta ocasión no se trataba de una operación de combate, sino de una fecha de resurrección.

Pero sucedió lo inesperado, o quizás esperado. El Ministro de Salud informó que la tercera fase de reapertura se cancelaba por el aumento de casos COVID-19, y por consiguiente se pospone la habilitación de cines, teatros, museos y tiendas fines de semana, así como lugares de culto y horario ampliado de playas. Se aplicará la restricción vehicular total para todo el país, bajo el esquema utilizado en Semana Santa.

Las tiendas quedaron con inventario sin vender, los restaurantes con comida sin consumir y perecedera, los empleados volvieron al desempleo o reducción de jornada y el comercio volverá a asumir las pérdidas y el pago de los créditos, que quizás no sean sujetos de nuevas moratorias.

El Gobierno de la República tomó la decisión de endurecer las medidas sanitarias para evitar el contagio del Covid-19, pero ¿quién o quiénes hacen cumplir el principio universal del concepto de salud?, que según la Organización Mundial de la Salud, OMS, se define como “El estado completo de bienestar físico y social de una persona”, y no solo la ausencia de enfermedad.

A mitad del siglo pasado, cuando se constató que el bienestar humano trasciende a lo estrictamente físico, o sea, a la enfermedad o ausencia de salud, la mayoría de los gobiernos del mundo, incluido Costa Rica, aceptaron que el concepto de salud general se compone de tres principios: el estado de adaptación al medio biológico y sociocultural, el estado fisiológico de equilibrio, vinculado a la alimentación, y la perspectiva biológica y social, que son las relaciones familiares y hábitos.

Según la OMS, el incumplimiento de algún componente y el desequilibrio entre ellos nos llevarían a la enfermedad. Entonces, si un gobierno no mantiene el equilibrio, estaría atentando contra la salud del pueblo.

Le corresponde al Presidente de la República velar por ese equilibrio, no al Ministro de Salud, ni al Presidente de la Caja Costarricense de Seguro Social, ni al presidente de la Comisión Nacional de Emergencia.

Esa búsqueda del punto de equilibrio es el que obliga a mantener lineamientos generales, guías y directrices de prevención de la pandemia, manteniendo el acceso a servicios de salud de calidad como uno de los derechos fundamentales de todo ser humano, mientras que en paralelo, otorga el derecho a todos los ciudadanos a trabajar, a la libre elección de profesión u oficio, a la libertad de comercio e industria y a emprender y dirigir negocios sin trabas del gobierno.

Señor Presidente, busque el punto de equilibrio entre salud y economía, porque si la balanza no tiene simetría y proporción, algún extremo entrará en coma.

NOTAS ANTERIORES


Cuidado infantil durante la pandemia

Jueves 09 julio, 2020

Inmediatamente se subió al Facebook de La República la entrevista realizada a la señora Mora, un concurrido grupo de lectores -hombres y mujeres- lanzaron todo






© 2020 Republica Media Group todos los derechos reservados.