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Entre la vida y la muerte
Edgar Zúñiga hace un recorrido por su trayectoria y realiza un homenaje al francés Augusto Rodin en su nueva exposición

Carolina Barrantes
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Rostros de felicidad o de estremecimiento que en conjunto hacen un homenaje a la vida, tomaron las salas de la Galería Valanti.
Se trata de una nueva exposición del escultor costarricense Edgar Zúñiga, en la que dio libertad otra vez a su cincel, y en la que retoma como base las columnas.
Las piezas invitan a hacer un doble viaje, ya que promueven un recorrido por la trayectoria del nacional en el mundo del arte y un homenaje al escultor francés Augusto Rodin, quien inspiró los inicios de los trabajos de Zúñiga.
La punta de lanza de la muestra es la pieza “La columna de la vida y la muerte” de gran formato. Como lo dice su título, es una reflexión sobre la vida y la muerte, el motor que impulsa a las personas a forjar la sociedad actual, en la que destacan los adelantos tecnológicos y su influencia.
También es “un mundo paralelo” a la obra “Las puertas del infierno” que elaboró el artista francés, explicó Zúñiga, quien lo investiga desde los 16 años.
Otras de las esculturas son una copia de las que aparecen incrustadas en la pieza central, y que fueron individualizadas por el artista nacional y enchapadas en bronce.
Esta división tiene como fin hacer más fácil la adquisición de cada uno de los trabajos por parte de los coleccionistas y extender el mensaje de la exposición.
El resto de las creaciones vieron la luz en diferentes etapas creativas de Zúñiga, como en 1983, 1989, 1995 y 2008, pero van unidas bajo el mismo tema. Poseen nombres como “Madre selva”, “Angustia”, “El beso”, “Reconciliación” o “Coloquio”, diferentes emociones del ser humano.
La exposición será inaugurada mañana a las 7 p.m., y estará abierta al público hasta el 3 de setiembre.
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