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Informe auditoría de la Caja
Asegurados en riesgo por defectuosa capacitación de especialistas

En manos inexpertas

Denuncia hecha por estudiantes y confirmada por la Caja

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De enfermarse y requerir la atención de hasta 50 especialistas, el diagnóstico que usted reciba puede ser equivocado por culpa de la mala formación que recibió esa persona.
La preparación de los radioterapeutas está pensada para atender a un paciente bajo las condiciones de 1982.
Existen indicios para suponer que las otras 50 especialidades que imparte exclusivamente la Universidad de Costa Rica experimentan el mismo problema, reveló una auditoría de la Caja a la cual tuvo acceso LA REPÚBLICA.
Un asegurado que mañana requiera la atención de un especialista formado en cualquiera de las 54 ramas que imparte la UCR correría el riesgo de una mala praxis por las debilidades en la formación de esa persona.
La debilidad ya fue comprobada en radioterapia, ese profesional no sabe utilizar tecnología de punta y su formación está pensada para 1982.
Esas debilidades afectan la capacidad de diagnósticos precisos y terapias congruentes a lo que el asegurado requiere.
La situación se da porque los programas de estudio impartidos hoy por los profesores tienen un desfase de 30 años, con el problema de que en esa época no existían ni la mitad de las máquinas, tratamientos ni enfermedades actuales.
La urgencia de corregir este caos académico recae en el aumento de pacientes que requieren atención de especialistas.
Ese es el caso del cáncer, pues según la Caja, para 2021 será la principal causa de muerte en el país.
La investigación nace por la denuncia de 11 estudiantes de radioterapia, quienes reclamaron por la deficiente formación que recibían.
Ellos se graduarán entre 2014 y 2016, y temen llegar a los hospitales sin la mejor capacitación.
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Los estudiantes reclamaron que durante el primer año del posgrado recibieron materias básicas de primer ingreso.
También expusieron problemas con los profesores, ya que se negaban a dar clases y a evaluarlos, no solo en radioterapia, sino en otras.
Todo eso fue comprobado por una auditoría de la Caja, tras evaluar las capacidades de los graduandos que trabajaban para la Caja como médicos en hospitales y clínicas públicas.
La entrevistas realizadas a los profesores durante la investigación, indicaron que ni la Caja ni la UCR están interesadas en garantizar la calidad académica del posgrado.
Esto significa que nadie está pendiente de la calificación del docente que imparte las clases.
Tampoco de la actualización, vigencia y relevancia de los programas de estudio, ni que los estudiantes cuenten con infraestructura y equipamiento.
El incumplimiento a las normas y reglamentos compromete la continuidad de la UCR como el único centro de estudios acreditado para formar especialistas.
El convenio entre ambas instituciones vence el próximo año.
Ante estas acusaciones, Ileana Balmaceda, presidenta de la Caja, indicó que hoy darán conferencia de prensa para referirse al tema.
LA REPÚBLICA consultó a los jerarcas de la UCR, pero al cierre de edición no habían dado respuesta.

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Angie Calvo
[email protected]


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