Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 16 Septiembre, 2014

El Gobierno anuncia un presupuesto sumamente inflado y pocas medidas de contingencia


En déficit

Yo tengo un demonio que no he logrado exorcizar. Pienso que muchos otros que generacionalmente se ocupan conmigo de trabajar. Bueno, son dos, y un Selfie-Lover ya me lo recordó: El abandono liguista en el Rosabal que cumplió dos años sigue en mi memoria.
Hay otro.


Cuando en 1980 el dólar pasó de 8.60 a 64 colones, yo no entendía nada de la vida.
Solo lo que contaban en mi casa y por lo que vivía. Un negocio que se dedicaba a las importaciones, veía cómo lo mataban sigilosamente.
La culpa entendí que no era necesariamente de Rodrigo Carazo. Digo necesariamente, porque evitó tomar las decisiones que debía asumir, optó por seguir en charanga, después de su primer 8 de mayo.
Confieso que mi preocupación hoy es mayor. Suficiente que el Poder Ejecutivo presente un presupuesto del tamaño que ha recibido el Poder Legislativo.
Casi ocho mil millones. Lo escribo en letras porque me resta espacio. Es que nadie debe dejarse de asombrar por el monto.
Casi ocho mil millones.
De eso, según nos contaba La República el dos de setiembre anterior, apenas un 19% es para lo que necesita el Gobierno para operar. Borren lo anterior, porque un 11% son salarios. O sea que una tercera parte —legal, diría Patey— es básico para seguir funcionando.
Un 56% corresponde a deuda. De eso, un 24% corresponde a intereses y un 32% a amortización. O sea, más de una quinta parte corresponde solo a lo que debemos por intereses y una tercera parte a lo que debemos por principal.
Hago una pausa. Bien haríamos por entender que esto Luis Guillermo Solís no lo causó.
Se arrastra desde hace rato. Ahí vuelvo al ejemplo de Rodrigo Carazo que, machalá machalá, no quiero que se repita. Pero que, claramente, insisten en la misma dejazón respecto de las medidas que el Ejecutivo debe tomar así sean impopulares.
Esto es lo que hay. Hoy.
Ahora, ¿qué hacemos para resolverlo?
Poco.
El Gobierno anuncia un presupuesto sumamente inflado y pocas medidas de contingencia. Ha cumplido con toda la imprudencia que uno puede esperar de quien no se espera gobernando. Más aún, desde Hacienda don Helio deja su firma de incapaz de leer lo que ocurre, intratable en propuestas porque no somete una con el Presupuesto e imberbe ante el despelote que se nos viene.
Frente a eso, Ottón Solís apunta nortes y desde su curul está dando la pelea. Le apoya el Partido Liberación Nacional en un acto de profunda hipocresía.
Recuerda a Daniel Oduber y por eso, son inaceptables sus sugerencias desde la oposición.
También el Movimiento Libertario y el Frente Amplio en campaña perenne porque se sienten presidenciables.
Y al medio los demás.
Me decía alguien que conversó con el Viceministro de Ingresos que el año entrante cerraremos con un déficit, si o si, del 8%. Pregunté si se había ruborizado. Parece que no.
Mucho menos cuando de fuentes del Ministerio de Hacienda me dicen que la solución es un aumento al 15% del impuesto de ventas.
¿Será posible? Ahí cuenten conmigo para bloquear calles.
Me cuesta trabajo pensarlo pero no entenderlo, estos son los tiempos del que vino nada más para la foto.

Pedro Oller