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Sábado 24 Mayo, 2014

El salario mínimo ha ido perdiendo la capacidad de consumo en menoscabo del nivel de vida y bienestar de los trabajadores del país que deben atender a sus familias


El salario en nuestro país

El sueldo de los trabajadores no especializados en nuestro país ha mejorado pero, no alcanza para vivir. El salario mínimo que no hace muchos años era más que suficiente para atender las necesidades básicas de la familia, ha quedado en la cola del venado, sea, el bienestar social es un mito.
Lógico, nosotros en lugar de disminuir la pobreza, la hemos aumentado a sabiendas de que los últimos presidentes, que hemos tenido, se han valido de la muletilla de “nosotros vamos a disminuir la pobreza” y cuando ya están sentados en la silla, “si te he visto, no me acuerdo”. El salario mínimo ha ido perdiendo la capacidad de consumo en menoscabo del nivel de vida y bienestar de los trabajadores del país que deben atender a sus familias. Los últimos incrementos salariales continúan distantes de la realidad si tomamos en cuenta el costo de la canasta básica.
En nuestro país el salario mínimo es de ¢288 mil por mes, sea, un aproximado a los ¢9 mil diarios, pero en la canasta básica, gran número de productos tienen un costo mayor a ese monto, como las carnes, haciendo que estos productos sean inaccesibles a muchos hogares que tienen que vivir con el salario mínimo.
Claro, hay que tomar en cuenta también que muchas personas en esas condiciones siguen llenas de vicios, como las drogas, el alcohol y el tabaco, que hacen aún más estrecho que este salario alcance para vivir.
Lo cierto del caso es que ha llegado el momento de buscar un equilibrio entre salario y productividad. Las necesidades del trabajador tienen que ser atendidas como igual debe hacer un estudio de las posibilidades del patrón y las condiciones económicas de nuestro país.
La crisis económica hay que afrontarla, un trabajo inmenso para el nuevo Gobierno de don Luis Guillermo Solís y su Ministro de Hacienda que tienen que ser muy cautos con esta desigualdad, pero eso sí, cuidándose de que no exista desequilibrio ni para uno ni para otro lado. También existe otro asunto grave en Costa Rica adonde estamos en manos de sindicatos que se han adueñado hasta cierto punto del poder y con esta actitud egoísta y antipatriótica, ocasionan un atraso en nuestra actividad económica, tanto estatal como privada.
Tengo la esperanza de que todo cambie, veo buenos horizontes y al Presidente con muchos deseos de que las cosas mejoren para bien del país.
En todo caso el mejoramiento salarial requiere una atención inmediata sin que se trate de que se gane mucho sino más bien que el sueldo alcance a los trabajadores para sufragar sus necesidades fundamentales.
En nuestro país tenemos justicia social, sin embargo, el incremento salarial es una responsabilidad del Estado pero, recordemos que todo debe ser buscando un equilibrio. Necesitamos también con mucha urgencia combatir la pobreza, algo que ningún grupo extremista, ni de izquierda ni de derecha puede lograr, si no es con el trabajo de todos en este país. No impidamos el progreso, sindicatos, nada más que por demostrar poder… TRABAJEMOS TODOS JUNTOS.

José Eliseo Valverde Monge

Doctor en medicina