Tomas Nassar

Tomas Nassar

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Jueves 22 Octubre, 2009


Vericuetos
El planeta bizarro de Superman

Quienes más años acumulan recordarán probablemente el planeta bizarro de las revistas “cómics” de Superman.
Seguramente Joe Shuster y Jerry Siegel, quienes en 1938 crearon el personaje, deban ser ahora recordados como una especie de Leonardos da Vinci, es decir, un par de futuristas o visionarios, con capacidad de vaticinar el futuro.
El planeta bizarro era una especie de mundo al revés, un “multiverso” creado por Alexander Luthor mediante la técnica de desdoblamiento del universo, otro infinito que coexiste con el nuestro en el mismo espacio pero separado por sus “resonancias vibracionales”.
En los multiversos, todo es al revés, nada sigue ninguno de los órdenes naturales de nuestro planeta.
Pues parece que estamos realmente viviendo, en muchas áreas, pero particularmente en materia de seguridad, ese bizarrismo de las revistas de la infancia, donde todo es y se desarrolla al revés.
En el marco de la presentación del Informe sobre Desarrollo Humano para América Central 2009-2010 del PNUD, las maras salvadoreñas decretaron el pasado lunes un estado de “toque de queda”, así denominado por ellos, por el que prohibieron a los ciudadanos circular por la capital de El Salvador, como respuesta al que consideran “atrevimiento inaudito e inadmisible” del presidente Funes de recurrir a su ejército para tratar de apaciguar el clima de violencia e inseguridad que vive su país.
Mientras los ciudadanos se recluían en sus casas y los viajeros permanecían protegidos en los hoteles de la capital, los restaurantes y centros comerciales cerraban apresuradamente sus puertas en un acto desesperado para proteger a sus empleados y sus posesiones.
En la televisión local, en tanto, un alto funcionario de la Policía Nacional reconocía que solo el domingo anterior habían sido asesinados 26 ciudadanos, la periodista que lo entrevistaba le solicitaba seguridad para que los trabajadores y estudiantes pudieran regresar a sus casas sanos y salvos, a parapetarse contra los dueños de facto de la ciudad. “En los peores tiempos de la guerra no vivimos nada así”, decía un taxista entrevistado por un programa de noticias.
En tanto en San José, una ciudad que se ha convertido gracias a nuestra enfermiza desidia colectiva en una especie de tierra de nadie, grupos de indeseables declaran los límites territoriales de sus guetos, donde las garantías constitucionales a la seguridad, la vida, la propiedad y el libre tránsito son derogadas de hecho por ellos ante la mirada incrédula de los ciudadanos y la indolente ceguera de las autoridades que no terminan de entender que la inseguridad es un problema que nos está llevando al colapso social y económico a todos.
Una organización internacional de profesionales a la que pertenece nuestra empresa, nos acaba de comunicar que desistió de su idea inicial de celebrar el año próximo su congreso anual en Costa Rica, porque una miembro de su directorio vino al país y aseguró que “no pudo salir de su hotel por el temor al azote de la delincuencia”. Más de 300 personas visitarán ahora otro destino.
Como en el mundo bizarro de Superman, parece que todo aquí anda al revés. Los policías no entran a las zonas de delincuencia, los ciudadanos no pueden circular por las cuadras que el Estado ha cedido a su control, los autobuses se desvían, los ciudadanos nos encerramos en las casas y los hoteles… ¡Estamos patas p’arriba!