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Lunes, 17 de diciembre de 2018



GLOBAL


El partido de Putin no pierde poder ni siquiera con menos apoyo

Bloomberg | Viernes 16 septiembre, 2016

Vladimir Putin, presidente de Rusia durante un discurso. Bloomberg/La República


Por lo general, los partidos oficialistas con esperanzas de ser reelectos durante una recesión prolongada promueven nuevas ideas para aliviar los sacrificios económicos de la población. Pero el partido de Vladimir Putin no opera así.

A 13 años de obtener el control del Parlamento y cinco de retenerlo por última vez, la plataforma de Rusia Unida para las elecciones del domingo consiste en poco más que la promesa de seguir obedeciendo ciegamente a su creador, el Presidente del país.
“Prometemos, junto a todos ustedes, trabajar en beneficio del país”, es un fragmento típico del manifiesto, que no menciona ni la mayor caída de los salarios en Rusia en dos décadas ni a los millones que cayeron en la pobreza desde las últimas elecciones parlamentarias, en 2011.
La falta de inspiración se refleja en encuestas que muestran que el apoyo a Rusia Unida se desmoronó del 60% a cerca del 40% en tan solo 18 meses, lo que arrojaría su peor resultado desde la primera vez que se presentó en una elección, en 2003. Con todo, Putin prefiere la estabilidad a todo lo demás y eso es lo que ofrecerá su sistema en las elecciones, en las que nuevas normas se asegurarán de que el partido retenga o incluso expanda su mayoría, dicen exfuncionarios del Kremlin y líderes partidarios. Para esta votación, Putin reinstauró los distritos con mandato único, que benefician al partido oficialista porque lo apoya la maquinaria estatal y sigue siendo más popular que sus rivales.
“Se considerará el resultado como bueno”, dijo Konstantin Kostin, que dirigió el departamento de política interna de la administración presidencial en las últimas elecciones y ahora es director de un think tank. “Putin es conservador”, por lo tanto no habrá reformas económicas repentinas, ya que “eso entrañaría riesgos”, dijo él.
Aunque el Kremlin utiliza habilidosamente su monopolio mediático para reunir apoyo a las guerras en Siria y Ucrania y mantener los índices de aprobación de Putin arriba del 80%, un tercio de la opinión pública dice que el país avanza en la dirección equivocada. Las encuestas muestran que más gente les echa la culpa a los legisladores, y no al Presidente, de los recortes de gastos aplicados tras el hundimiento de los precios del petróleo.
En entrevista este mes, Putin minimizó la caída de Rusia Unida en las encuestas calificándola de consecuencia natural de una disputa política sana, ocasión en la que más se critica al partido oficialista. “¿Qué ocurrió?”, se preguntó retóricamente en Vladivostok. “Nada. Tan solo comenzó una campaña electoral activa”.
Quizás su confianza se base parcialmente en las nuevas normas electorales. La mitad de los 450 escaños de la Duma se decidirá en elecciones individuales y el resto se repartirá entre los partidos que obtengan más del 5% de los votos en todo el país. En 2003, la última vez que Rusia tuvo elecciones distritales con un solo candidato, Rusia Unida obtuvo una mayoría de dos tercios con menos del 38% de los votos. Su apoyo llegó al pico del 64% en 2007 y cayó a menos de un 50% en 2011.
“Las elecciones demostrarán que incluso en un contexto de dificultades económicas, caída de los estándares de vida y perspectivas de crecimiento sombrías, el Estado sigue siendo muy capaz de moldear tanto el relato como la realización de las elecciones para sacar ventaja”, afirmó la consultora de riesgo político Eurasia Group en una nota de investigación.