Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 29 Agosto, 2013

Si siente que Ud. (Johnny Araya) no es “más de lo mismo”, demuéstrelo. Es indispensable si quiere ganarse la confianza de los escépticos


De cal y de arena

El gran triunfador

O se quedó sin uñas o no pudo sacarlas. En la asamblea de delegados del Partido Liberación Nacional de este fin de semana, el “arismo” ni se vio ni se sintió ni se escuchó: los conspicuos seguidores del expresidente Arias se evaporaron y nada de meritocracia hay en los pocos espacios que le cedieron a don Óscar. Evidentemente ni se quería ni se podía mortificar al Ing. Araya con “trapos rojos”.
Esa armoniosa atmósfera, don Johnny más bien debió aprovecharla para escoger mejores candidatos, virtuosos en intelecto y en moral, de buena fisga política. Total, muchos muy ralitos, un buen lote de extracción municipalista y otros tantos de solo prominente liderazgo regional.
Y así que había prometido no contaminarse con el desprestigiado gobierno Chinchilla, acogió a cinco prominentes funcionarios suyos. Y para que no le falte, apareció un candidato con expediente abierto en el Ministerio Público.
La asamblea discurrió sin los pleitos y las fisuras temidas Todo a tono con los gustos del Ing. Araya. Sin duda, fue el gran triunfador de ese domingo en que el PLN evidenció de nuevo que más que partido es maquinaria electoral.
Al Ing. Araya Monge le esperan importantes vallas en su tránsito hasta el 2 de febrero, de entre todas las cuales hay una irrefutable: el favor del electorado no llega al 40% exigido para triunfar en primera ronda.
No se engañe, don Johnny, arropándose en encuestadoras complacientes ni haciendo mangas y capirotes con los números. Ocúpese de los grandes cuestionamientos que se les hacen a su partido y a sus gobiernos, con el grueso expediente de la corrupción en primer lugar.
No margine las indagaciones que hace el Ministerio Público de hechos que le afectan directamente a usted ni del porqué del desprestigio sin parangón del gobierno Chinchilla ni de los factores desencadenantes del “descoyuntamiento” de las buenas cifras del desarrollo humano que tuvimos años atrás. No le tema al tema del neoliberalismo: de si hay que consolidar sus avances o hay que hacerle correcciones o si cree que merece un carpetazo. Si siente que Ud. no es “más de lo mismo”, demuéstrelo.
Es indispensable que lo demuestre si quiere ganarse la confianza de los escépticos, particularmente de esos contingentes jóvenes tan críticos con el actual orden de cosas.
Arriesgaría mucho si todos sus cálculos los finca en los núcleos tradicionales del PLN o en el efecto mágico “de la canoa” sobre quienes no aprecian más que su panza. No se atenga al efecto de los repelentes para distanciar entre sí a sus rivales.
Araya admite la difícil coyuntura que vive el país. Cabe pensar que reflexiona sobre la situación que encararía si ganando la Presidencia, su bloque parlamentario llega a ser la minoría menos pequeña. De ahí que esté hablando de un gobierno de concertación nacional con poder de convocatoria ante los grandes desafíos e insolutos problemas acumulados con la ineficiencia y la ineficacia de los gobiernos. Pero, ¿cómo aceptarle invitaciones sin antes tener certeza de que su casa está limpia y fumigada?

Álvaro Madrigal