Francisco Villalobos

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Martes 2 Noviembre, 2010


El diario del futuro

Cuánto tiempo más va a durar el diario impreso, ese que nos tira un olor a tinta en las mañanas, que se nos pega a los dedos como la goma de los proyectos de la escuela, como el olor del papel perfumado de las novias de antaño o el de la lonchera de hojalata que papá disponía en las mañanas para mí y mis hermanas.
Nostálgico como es este primer enfoque de la cuestión, es igualmente válido pero no suficiente para defender al diario de papel. Los medios mediante los cuales obtenemos información son variados. Yo me entero del estado de las cosas en el mundo porque el New York Times me envía alertas durante el día. La muerte de Kirchner, el desastre de BP o la salida del primer minero. De una vez, sin esperar al día siguiente. Luego, en la radio del auto, o mientras me rasuro, el radionoticiero de Columbia detalla lo acontecido y más tarde, si es de mi interés ahondar en la cuestión, Internet.
Pero, junto al café, está el periódico que permite empezar el día con una suerte de conciencia de que uno está enterado y al tanto de lo que en principio, es relevante. De paso, uno se entera de alguna boda nueva, del último crimen o de los disparates de la política. Luego están los semanarios y las revistas, que son otra cosa. Uno las chinea toda la semana, algunas, todo el mes, algunas todo el año (como una Soho que no les voy a contar) otras, toda la vida, como la versión que Time dedica a hablar de los Kennedy, ante la muerte de Ted.
Hay diferentes usos de la información y del sentido de deber o placer que la información implique en la vida de uno. Y por eso, no me parece que plantear la desaparición del medio de prensa escrita como un hecho sea lo correcto. Los diarios se hacen más bien más gruesos y gordos, con catálogo, promociones, revistas de fin de semana y no necesariamente por noticias, que ya son viejas en la mañana.
Está el impacto visual de la primera plana, la foto que se puede recortar y pegar en la refri o porque hay algo de celebridad en que nos publiquen o nos citen en un diario. Puede ser que el futuro de los diarios sea más bien enciclopédico, al final, los periodistas son generalmente, brillantes investigadores y gente muy informada: ante la noticia del inglés condenado por sobornar funcionarios en Costa Rica, exista todo tipo de vínculos, desde las fotos y estatus legal de los encartados nacionales, hasta la referencia al sistema jurídico inglés para entender lo que pasó, el abecé de la industria de los reaseguros, y el background del juez inglés que falló el caso. Todo esto, con los hipervínculos, historias e información inagotable que haga falta para el lector investigador.
El diario de la mañana trae el editorial, los titulares, los indicadores económicos, La Machaca, alguna guapa en biquini, el obituario, la lista de bodas, el último escándalo de la farándula o de la política y el horóscopo. Todo lo que uno necesita para acompañar el café.

Francisco Villalobos