Leopoldo Barrionuevo

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Sábado 8 Septiembre, 2007

ELOGIOS

El chuzo

Leopoldo Barrionuevo

Chuzo es un instrumento con mango de madera que en la mitad inferior se convierte en un hierro que angosta la punta y que sirve de picana para hacer caminar a los animales, especialmente a aquellos que van hacia el matadero. En Argentina es eléctrico y suelta una descarga para evitar dañar el cuero del animal con la punta.
Cuando hace 40 años llegué a este país me dijo don Jaime Solera: Polo, bienvenido al país del chuzo, al preguntarle el sentido de lo que me decía, ese ilustre empresario me respondió: Es el país del chuzo porque si no se lo aplicás a la gente, ninguno trabaja.
Lo tuve en cuenta y en muchos casos lo comprobé, incluso porque una de las frases por entonces más comunes era ¿Cuál es el apuro?, resumida por una expresión “Suave, suave”, que era como un consejo para llevar las cosas sin correderas estresantes.
A lo largo de esos años observé con asombro cómo se demoraban años en inaugurar la carretera periférica ya terminada desde hacía rato o cómo se construía un puente tras otro en una carretera costeña aún sin construir y cómo nos desgastábamos en concluir el aeropuerto Juan Santamaría, que ya es prácticamente el más pequeño de la región con más buses que mangas para irritar a los turistas.
Para peor, Alterra nos informa profusamente en las puertas 7 y 8 todavía con escaleras e intemperie, que están construyendo el mejor aeropuerto de Centroamérica y quiero suponer que no se trata de una burla sino que creen que la gente no viaja y pasa por Costa Rica para comer cuento.
Los pasillos son estrechos e intransitables a ciertas horas y la colas de Migración —que es lo único eficiente— son peores que las de los bancos antes de la era electrónica.
La Asamblea Legislativa posterga y posterga diz que por falta de quórum o de capacidad de negociación, algo de lo cual se habla en todas las esferas pero es una asignatura de aplazo nacional permanente.
Es algo que caracteriza nuestra idiosincrasia: no cumplir años que es lo que dicen los colombianos cuando se refieren a la persona que incumple consistentemente. La mayoría de la gente llega tarde a las citas justificándose con las mismas excusas: se me dañó el carro, había una presa increíble en la carretera, hubo un choque que paralizó todo, están construyendo un puente sobre la rotonda (vas a envejecer a la espera de que lo concluyan).
Otros han descubierto que sus teléfonos anticipan el número desde el que se hace la llamada y alguien responde: En este momento no lo podemos atender (ya me doy cuenta, mae) pero deje su mensaje… Y si no desean su llamado de reclamo, no queda más remedio que hablar por otro teléfono para que no descubran el origen de la llamada. Por si fuera poco, es el país con más llamadas equivocadas y de malacrianza: ¿Quién habla allí? Y uno por educación responde: ¿Con qué número desea hablar? Pero ¿está o no está Vicky?
Así que ya saben: si necesitan un trabajo pendiente, una reparación prometida, una visita nunca cumplida y deseen reclamar, háganlo desde otro teléfono que no esté registrado en el del incalificable que lo está eludiendo.
¡Qué razón, tenía Don Jaime cuando se refería a Chuzolandia!


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