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Domingo, 9 de diciembre de 2018



COLUMNISTAS


El arte de desvirtuarse

Pedro Oller [email protected] | Martes 02 diciembre, 2014


 Políticamente seguimos ayunos de liderazgos que ratifiquen fe y esperanza en lo que acontece


El arte de desvirtuarse

Dice Wikipedia: “El pragmatismo se caracteriza por la insistencia en las consecuencias como manera de caracterizar la verdad o significado de las cosas (…) Rechaza la existencia de verdades absolutas, las ideas son provisionales y están sujetas al cambio, a la luz de la investigación futura.
La elección de Luis Guillermo Solís como presidente auguraba el despertar de una nueva política costarricense. Los pocos meses al frente del Gobierno han reiterado más de lo mismo, en algunos casos acrecentado.
El más lamentable y, a pesar de que me había propuesto no escribir sobre el tema hasta enero, es el del Presupuesto Nacional de la República. Un ejercicio de hipocresía, chabacanería, despilfarro y desazón. ¿Está Costa Rica para estas lides? Políticamente seguimos ayunos de liderazgos que ratifiquen fe y esperanza en lo que acontece. Económicamente, no podemos estar más distantes de las decisiones que desde Zapote se han dictado.
Hipocresía en dos bandos. A quienes pensaron que el bipartidismo había muerto, les cuento que lo he visto vivo y coleando. Al Presidente le ocupa más su antepasado liberacionista, reunirse con don Óscar Arias para conversar sobre el rumbo o reposicionar a don Pepe en la Plaza de la Democracia. Su ADN es el PLN y se debe a los intereses que le llevaron al poder. Muchos de ellos contrarios a los trillos del pregón de campaña.
Caso igual en el PUSC. Con los votos de su jefe de fracción, Rafael Solís, Humberto Vargas, Jorge Rodríguez y Luis Vásquez se aprobó el bacanazo gubernamental. Vásquez es primer secretario del Congreso y vinculado con titulares de ayer que dan vergüenza.
El PUSC legislativo convive con el Gobierno del PAC en puestos claves de la administración Solís Rivera y en sus gestiones. Ajeno a las palabras de Rodolfo Piza, quien en octubre publicaba: “Garantizar la independencia del Partido, exige no sucumbir a las tentaciones del poder. El ejercicio de la oposición no es moneda de cambio, es la defensa de convicciones por encima de intereses individuales”.
Chabacanería. Aquello de la gradería de sol, alcanzó finalmente el plenilunio ahora que don Alberto Cañas no está. ¿Cómo es eso de atribuirse un presidente de la Asamblea Legislativa, catedrático universitario para que las responsabilidades caigan en justas proporciones, desconocer una votación de mayoría y aprobar cualquier ley a contrapelo? Hoy pasa con el presupuesto ¿Mañana? Vaya usted a saber y preste cuidado.
Despilfarro. Mucho hizo el Gobierno por justificar lo injustificable. Dícese comprometido con el gasto y así, sigo sin encontrar economista que no indique que este es el presupuesto más alto de los últimos cinco años. Tampoco quien discuta el crecimiento del 19% que es cinco veces más respecto de la inflación. ¿Cuándo le pagaron a usted cinco veces más de cualquier salario o base por aumento?
Desazón. Un buen presupuesto no nos saca de una inminente crisis fiscal pero nos llevaba mucho más cerca del precipicio. Si bien se puede entender que don Luis Guillermo quiere llenar arcas, equivocó el camino, equivocó el momento y equivocó la vía.

Pedro Oller