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El 6 de abril, Solís o Araya

Vladimir de la Cruz vladimirdelacruz@hotmail.com | Miércoles 05 febrero, 2014


Para el 6 de abril no hay monstruos de derecha ni de izquierda, están los grandes temas que esperamos se discutan


Pizarrón

El 6 de abril, Solís o Araya

El domingo se cumplió una vez más el ritual electoral, que marca la solidez democrática nacional.
El lunes el país se levantó como si nada hubiese sucedido el día anterior, tranquilidad nacional y emocional, reconocimiento y aceptación del resultado electoral por los electores y por los que, pasivamente, no se presentaron a las urnas confiando en la decisión tomada por quienes ejercieron su derecho de votar y elegir.
Todos los que votaron ganaron partiendo de que cada quien hizo su mejor elección, de candidato y partido, pensando que era lo mejor para el país.
La principal sorpresa del domingo la marcó el triunfo de Luis Guillermo Solís, candidato presidencial del Partido Acción Ciudadana (PAC), quien se colocó primero en el resultado, contra los pronósticos de encuestas.
Fue sin lugar a dudas un triunfo personal, de su liderazgo, su personalidad, el calor humano que trasmitía, de su señorío mostrado en los últimos días de la campaña, del halo presidencial que exhibió, de su sencillez y humildad con que afrontó situaciones y debates, pero también de la forma sincera y enérgica con que defendió situaciones aun cuando no fueran las tesis de su partido, que le generó mayor confianza en el electorado.
Se impuso a los líderes históricos de su partido, los sometió a su paso y les sobrepasó como candidato.
Los signos externos del PAC y de Luis Guillermo Solís fueron intensos, cálidos, precisos y se hacían sentir.
La segunda vuelta electoral, para el 6 de abril, estaba pronosticada por todas las casas encuestadoras, excluyéndole.
Hoy es el que marca el derrotero de ese día.
Johnny Araya y el Partido Liberación Nacional (PLN), favoritos para encabezar resultados de la primera vuelta, se colocaron en el segundo lugar sin esperarlo política, electoral y emocionalmente, como se evidenció en los discursos del Jefe de Campaña liberacionista y del propio candidato la noche del 2 de febrero, cuando se sabía el 70% del escrutinio y la tendencia final del mismo.
La propaganda y signos externos del PLN fueron desastrosos. Vallas del candidato verdiblanco en fondo gris y páginas en periódicos en fondo negro el 24 de diciembre presagiaban funeral, equivocación en la escogencia de los contrincantes principales, colocándoles en la extrema izquierda y la extrema derecha, procurando posicionarse del centro, provocó que el centro político se moviera hacia Luis Guillermo Solís y el PAC.
La participación personal del candidato en debates eran una algarabía en su participación, formulando preguntas para que sus opositores se distinguieran y no para demolerles sus argumentos, haciendo a un lado la historia de su partido en la vida institucional del país, que era quizá el argumento más fuerte para motivar en la continuidad de un tercer gobierno liberacionista, y no su paso de 22 años por la Alcaldía de San José, cuyos electores no le dieron apoyo ni reconocimiento electoral.
Para el 6 de abril no hay monstruos de derecha ni de izquierda, están los grandes temas que esperamos se discutan en preguntas y respuestas no de un minuto, sino de debates especializados a profundidad, por lo menos seis debates donde se aquilate la calidad personal y propuestas para los principales problemas del país y de la ciudadanía.

Vladimir de la Cruz
 

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