El “robo” de ideas: una de las preocupaciones más comunes entre los emprendedores
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En el ecosistema emprendedor la competencia es un arma de doble filo. Por un lado es un aspecto esencial para el crecimiento de una empresa, y por el otro, representa una amenaza al éxito de cualquier emprendimiento.

Durante el proceso de desarrollo de una empresa, los fundadores se van a enfrentar a la necesidad ineludible de revelar cierta información de su negocio a efectos de lograr establecer relaciones con inversionistas, proveedores, potenciales clientes, colaboradores, entre otros.

Este hecho genera una gran preocupación ya que siempre existe el temor que alguien les “robe” la idea, la ejecute antes que ellos y como consecuencia elimine la ventaja competitiva que pretende tener el emprendedor con respecto a su competencia.

Contrario a lo que se cree no es común que la gente tenga interés en “robarse” la idea de otra persona y transformarla en un negocio multimillonario. El valor real de un emprendimiento no radica en la idea de negocio sino en la ejecución de esa idea de negocio.

Un emprendedor comparte su idea con mucha gente a lo largo de su desarrollo. Esta práctica permite venderle la idea a potenciales clientes, recibir retroalimentación para aumentar su satisfacción y facilitar el acceso a capital por parte de inversionistas, asegurando una mejor recepción al momento del lanzamiento al mercado.

Es crucial poder desarrollar un olfato para identificar el tipo de persona a la que se le está compartiendo su idea. No todas las personas a las que se le habla de la idea de negocio necesitan el mismo grado de detalle.

Es importante siempre describir ampliamente el problema que se pretende solucionar o la necesidad que su idea o producto pretende satisfacer. Pero no todas las personas deben conocer su “ingrediente especial” que da una ventaja competitiva a su idea.

En este sentido existen tres reglas esenciales para los emprendedores:

1. Evite revelar más detalles de la cuenta.

Si está vendiendo la idea a clientes potenciales, dé únicamente los detalles necesarios para que el cliente entienda como su producto o servicio viene a suplirle una necesidad hasta entonces insatisfecha. No es necesario compartir cada detalle sobre su funcionamiento.

Si está hablando con potenciales inversionistas, comparta un poco más de detalle. Ellos van a necesitar más información antes de decidir asumir un riesgo financiero invirtiendo en el emprendimiento. Sin embargo, para esto preste atención a la segunda regla.

2. Haga un “due dilligence” antes de revelar a inversionistas información sensible sobre su idea y protéjase con un NDA.

Hoy es fácil investigar sobre la reputación que tiene un inversionista entre sus socios previos y corroborar que esa persona tenga una buena ética en los negocios antes de decidir involucrarlo en su negocio. Además después de cierto punto en las tratativas iniciales, un NDA en español llamada contrato de confidencialidad y no divulgación nunca cae mal.

Aunque sabemos de los problemas de ejecución de estos contratos, lo cierto es que son importantes y hasta estándar, cuando ya las conversaciones se tornan serias y el tercero requiera acceso a ese “ingrediente especial”.

3. Lance en el momento correcto y no haga publicidad antes de tiempo.

El momento de lanzamiento es de los puntos más críticos de todo emprendimiento.

Ningún producto o servicio es perfecto antes de salir a mercado. Una vez que el desarrollo principal esté listo, láncelo. No haga publicidad antes de tiempo, pero lance rápidamente. Luego del lanzamiento va tener la mejor retroalimentación del mundo, la de los usuarios o clientes.

En conclusión, es importante compartir su idea con la mayor cantidad de gente posible.

Esta práctica le abrirá muchas puertas y le aportará datos sumamente importantes para el desarrollo de su emprendimiento. Sea cauteloso a la hora de desarrollar su emprendimiento pero siempre teniendo en mente lo siguiente: una buena idea por si misma no vale nada; lo que importa es su buena ejecución.


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