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Jueves 23 Enero, 2014

La incapacidad política es uno de los secretos más mal guardados en este país


Ejecución: enigma tico

La pésima ejecución presupuestaria y de proyectos del Gobierno Central y sus dependencias, representa a todas luces, una parálisis estructural de nuestro sistema. Que no vengan bufones a decir que es un problema nuevo; ni vengan a persuadirnos con falsos discursos sobre el enorme esfuerzo que han hecho para corregir este problema.
Ejecución de quinta, así califico a una realidad que, históricamente nos ha hecho comprometer indicadores sociales y económicos y hoy, nos mantiene anclados al subdesarrollo.
En estas semanas de intensa discusión política, me he planteado la pregunta obligatoria: ¿Cuál es el equipo político menos malo que pudiera —al final de los siguientes cuatro años— hacerlo menos peor?... Al mismo tiempo he tratado de dimensionar lo que podrían hacer, con lo que tenemos por ejemplo a nivel de capital intelectual en la administración pública, para mejorar significativamente los indicadores que más comprometen el bienestar de los costarricenses. En esta reflexión, de nuevo los problemas de ejecución son el fantasma de la historia.
Yo, al igual que muchos de ustedes, no quiero más de lo mismo. Definitivamente tampoco anhelo prácticas comunistas; ni propuestas sin sentido para Costa Rica. Independientemente de quien llegue al poder en diez días, creo que ninguno va a poder cumplir su agenda en un contexto de incapacidad política y administrativa.
La incapacidad política es uno de los secretos más mal guardados en este país. Desde políticos emergentes que aún no tienen clara la ideología del partido que representan, ni la suya misma; hasta caras muy conocidas que no han logrado muchos cambios ni por una sola provincia en veinte años…De la incompetencia para la gestión no se ha hablado mucho; las personas que llevan el estandarte de este país no saben planear y mucho menos ejecutar.
Uno de los planteamientos básicos de la compañía Franklin Covey, es que un buen gestor de proyectos comprende que su enfoque debe centrarse un 80%-90% en ejecutar. En la metodología del Instituto de administración de proyectos (PMI -por sus siglas es inglés), no se hace explícita la “proporción del pastel” que contiene esta etapa, pero también queda claro que es donde debemos maximizar nuestros esfuerzos para cumplir con el cronograma del proyecto y para alcanzar los resultados esperados al poner en práctica el mismo.
Ejecutar sin planear podría resultar un verdadero éxito solo por un golpe de suerte. Planear sin ejecutar es un derroche de tiempo, esfuerzo, dinero. Hacer mal las dos cosas tiene para mí tres posibles explicaciones: 1. No se entiende el qué, ni el porqué, ni mucho menos el cómo podría realizarse el proyecto; 2. Aunque se tenga la capacidad, no hay ninguna intención de hacer bien las cosas (problema de actitud o de directrices que vienen de arriba); 3. Se es un incompetente para ese particular… Como dirían los médicos, en Costa Rica las causas son mixtas.
El Ejecutivo y Legislativo deberían asegurar la erradicación de esta pandemia en nuestras instituciones. Sin planeación y ejecución no iríamos para ningún lado ni aunque Abraham Lincoln reencarnara en un tico y nos gobernara la próxima década.

Alejandra Esquivel
Gerente GEFISA
[email protected]