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Domingo, 15 de diciembre de 2019



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La secuela del resplandor estrenó la semana pasada.

Dr. Sueño ¿El terror resplandece de nuevo?

Contribuidor - Kevin Fernández [email protected] | Martes 12 noviembre, 2019

Jack Nicholson y Ewan McGregor, protagonistas de las películas The Shining y Dr. Sueño
Jack Nicholson y Ewan McGregor, protagonistas de las películas The Shining y Dr. Sueño


En algún momento, Stephen King dijo que no le gustaba la adaptación de Stanley Kubrick porque sentía que el retrato de la familia no era el mismo que en el libro.

Según King, el personaje de Jack Torrance (interpretado por Jack Nicholson) debía presentarse como un esposo amoroso pero con una debilidad con el alcohol, y mientras va siendo atormentado por los fantasmas del hotel Overlook, desciende hacia la locura.

El escritor comenta que desde un inicio este personaje en la película de Kubrick está listo para despedazar la estructura familiar; también piensa que Kubrick hace ver al personaje de Wendy Torrance (interpretado por Shelley Duvall) como una víctima de lo que se desencadena en el lugar, un personaje que todo el tiempo se muestra aterrorizada por la transformación de su esposo; sin embargo, es un punto de vista un poco injusto para Kubrick, cuando vemos al director enfrentarse a un texto cargado de varios monólogos internos, que a la hora de traducirlos al cine puede llevar a cambiar muchas cosas que no funcionan, y es algo que hizo Kubrick incluso durante el rodaje de la película.

Es muy complicado realizar una secuela de una película tan icónica en el cine de terror como El Resplandor de Kubrick, y a pesar de que el director Mike Flanagan (Hush, The Haunting of Hill House) intenta reconciliar a Kubrick y King con Dr. Sueño, parece que a la cinta le cuesta llegar a un punto medio porque se olvida de lo importante que es la construcción de la tensión y el tiempo de los segmentos en la película.

Y es algo que su precuela lograba de forma única; los segmentos se forman en relación a lo importante que es construir la tensión en la trama y en el espectador, quien lo único que sabe es que se va acercando el momento en que la locura se va a desatar.

Lo valioso es que no importa mucho qué es lo que va a pasar, sino cómo.

Por otro lado, en Dr. Sueño los diálogos y las acciones de sus personajes anuncian, de forma predecible, todos los eventos que se vienen y no susurran como lo hace El Resplandor de Kubrick.

Dr. Sueño carece de aquella ansiedad que nace de la ambigüedad de saber si existe algo a lo que le debemos de temer o la naturaleza de sentirse amenazado por algo.

Incluso, cuando reviven momentáneamente las escenas de El Resplandor gracias a la materia fantasmática del cine, parece que no ayudan y le meten trabas a la misma trama.

A pesar de los obstáculos que atraviesa Mike Flanagan dirigiendo Dr. Sueño, vale la pena decidir como espectador si queremos visitar los fantasmas del hotel nuevamente o preferimos dejarlos encerrados en una caja.





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