Dos cierres letales
Dos atacantes de pequeña estatura le dieron al Alajuelense los goles que necesitaba para dejarse el juego de ida de la semifinal del Verano. José Guillermo Ortiz hizo el 1-0 tras recibir pase de fantasía de Gabas y Harry Rojas el 2-0, tocando a la red tiro de esquina de Guevara. www.imagenesencostarica.com/La República
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Saprissa vio pasar el chaparrón que se presagiaba en el arranque del juego y que se limitó a un remate de Gabas que desvió Penedo y un corte salvador de Machado, cuando Ortiz pasaba a McDonald para anotar a puerta abierta y rápido tomó las riendas del clásico. La visita no solo equilibró las acciones sino que pasó adelante y le tocó a Pemberton con sus puños, desviar remates de Colindres y Angulo.
El partido de ida de la semifinal se dibujó muy táctico; Javier Delgado hizo una buena lectura del juego morado y ordenó movimientos en zona que limitaron el fútbol de Angulo y de Colindres y la fuerza del Monstruo se redujo a la mitad.

Futbol muy calculado, ninguno de los rivales se arriesgó a la aventura, pero la Liga estaba más obligada a exponerse por su localía y no contar con la ventaja deportiva y aceleró en ofensiva.
Se agigantó el canalero Machado en la retaguardia visitante y su compatriota Penedo tuvo que moverse para dejarse intentos de Gabas y Madrigal y llegó el polémico minuto 32, cuando Miller toca y derriba a Guevara dentro del área en lo que pudo ser una falta de penal, pero Poveda interpretó al revés y más bien amonestó al “Cusuco”, lo que calentó el entorno.
Tanto, que el árbitro amonestó de una sola vez a David, Machado y Guzmán, un combo que puso a jugar la retaguardia del monarca al filo de la navaja.
Pero, fue al filo del minuto 45 que Alajuelense abrió la cuenta cuando Madrigal a pulso le ganó un salto a Mora, pasó a Salvatierra que de “taquito” dio a Gabas y el capitán se inventó un pase de fantasía a Ortiz que rompió la defensa morada. El atacante remató flojo y cruzado al palo largo de Penedo y el Morera Soto estremeció.
En la segunda parte llegaron cambios tempranos en las dos formaciones, los de la Liga por lesiones de Meneses y McDonald. Watson mete a Arauz y Moya y se lanza por el empate y lo tuvo en el minuto 62, cuando David Ramírez remató a quemarropa y obligó a Patrick Pemberton a un desvío espectacular que resguardó la ventaja.
Paradójicamente, cuando Saprissa apretó por el empate y la Liga jugó al contraataque, Pemberton atrapó disparo quemante de Colindres y un servicio largo de Salvatierra terminó en tiro de esquina favorable a la Liga. Le faltaban al clásico dos minutos. Cobró Guevara al corazón del área, Saprissa perdió las marcas y surgió como un ladrón fantasma que le robó billetera, pantalón y espalda a David Ramírez, el pequeño Harry Rojas para tocar al fondo de las piolas, lo que bien puede convertirse en el gol que le dé a otro equipo la corona.



 


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