Marcello Pignataro

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Lunes 15 Octubre, 2007

Después de la tormenta

Marcello Pignataro

En mi columna de la semana pasada, sin saber qué había pasado el día de la votación del referéndum, expresé mis deseos de que el evento hubiera transcurrido bajo un clima de armonía, paz y democracia.
En algunos círculos y conversaciones previas se hablaba de amenazas serias a la institucionalidad del país, de bloqueos en las calles y hasta de una segunda revolución. Nada pasó. El comportamiento de los costarricenses ese día fue soberanamente ejemplar y digno de imitar por cientos de países alrededor del mundo.
Nuevamente demostramos nuestra conciencia cívica y democrática para enseñar que, pese a nuestras diferencias, podemos hacer las cosas bien. Salvo un par de incidentes pequeños y ni siquiera dignos de mención, todo transcurrió en el orden que se podría esperar de un país democrático, pacífico y maduro.
En diversos foros y artículos de opinión ahora se habla de los “ganadores” del sí y los “perdedores” del no. Lamentablemente lo que pasó el 7 de octubre no fue un partido de fútbol en el que puede haber ganadores y perdedores (hasta empate puede haber).
Ahora ya no existen el sí ni el no. El pueblo se pronunció a favor del Tratado de Libre Comercio y las consecuencias de esa decisión las asumiremos todos como país, como núcleo, como familia. De igual forma hubiese ocurrido si la población hubiera votado en contra de dicho tratado.
A pesar de algunas manifestaciones muy poco acertadas, posiblemente dichas al calor del momento y aún tratando de digerir el resultado, he visto un muy buen ambiente político y nacional para que avancemos todos como país.
De lado han quedado las posiciones beligerantes y obtusas para dar paso a pensamientos democráticos, en los que se respeta la opinión de la mayoría. El principal partido opositor al TLC ha dicho públicamente que no realizarán ningún tipo de obstrucción al proceso de aprobación de las leyes paralelas al tratado. Como don Ottón Solís, su principal líder, es un hombre de palabra, hay que creerles.
Una posición diferente por parte del PAC hubiese sido una burla, como bien lo dijo el Ministro de la Presidencia, al pueblo de Costa Rica que se manifestó a favor del tratado, por considerarlo la mejor opción.
Después de la tormenta viene la calma, dice el dicho, y así pareciera que va a ocurrir con nuestro querido país.
La única preocupación que me queda en estos momentos es, tomando en cuenta nuestro prácticamente único tema de conversación de los últimos tres años, ¿de qué vamos a conversar ahora?

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