Leiner Vargas

Leiner Vargas

Enviar
Martes 1 Mayo, 2012


Reflexiones
Desempleo estructural


De regreso a casa y luego de un mes de estar compartiendo con los colegas de la Facultad de Economía de Santiago de Compostela, en la bella región de Galicia, quisiera referirme a mi percepción sobre el desempleo, principal problema económico que enfrenta esa zona y España en su conjunto y que se extiende como una epidemia incontrolable por casi todo el Sur de Europa. Desempleo, para nada voluntario como dicen los libros de macroeconomía clásica y que, por el contrario, podría significar un proceso de destrucción creativa, como lo interpretaba Shumpeter, un autor poco estudiado en Costa Rica, pero efectivamente muy atinado en su percepción sobre los procesos de cambio dentro del sistema capitalista.
Un 25% de la Población Económicamente Activa (PEA), que sube a cerca del 50% para los jóvenes en edad de trabajar y que en conjunto son más de 5 millones de personas en paro. En datos crudos significa que una de cada tres familias españolas no ingresa al hogar recursos del trabajo, un problema estructural que pone de cabeza a cualquiera que intente siquiera valorar el impacto y sobre todo, que altera en retroceso los niveles de vida y de igualdad que la sociedad española había adquirido con el regreso de la democracia y la integración a la Unión Europea.
Las soluciones del Partido Popular, ahora en mayoría absoluta en el parlamento, no dan muestras de ningún efecto significativo, ni la reducción del déficit público o el ajuste impositivo han siquiera atenuado la situación.
La gigantesca deuda privada, que esconde detrás, uno de los sistemas financieros más corruptos y escasamente regulados de Europa, donde el proceso especulativo fue claramente advertido, previo a la burbuja orgásmica del crédito hipotecario de los años 2004 a 2008, pero que evidentemente fue deliberadamente mantenida en la búsqueda de comodidad política y por supuesto, de grandes beneficios para unos pocos.
Para colmo de males, quienes tienen una hipoteca basura y pierden su casa, deben continuar pagando al banco la diferencia entre el valor del crédito y el valor de mercado de la hipoteca, con lo que se condena a las familias al pago de obligaciones por bienes que no podrá nunca disfrutar.

Parte de las hipotecas basura aún se esconden en parte en los balances de los bancos y las cajas de ahorro, los bancos no quieren prestar y por supuesto, muy pocos españoles quieren pedir prestado, los negocios no se sostienen en un mercado deprimido y donde los consumidores reaccionan con precaución ante el consumo fomentando aún más el desempleo estructural que golpea lo más íntimo de la sociedad española.
Los ajustes vendrán pero aún no se mira la luz al final del túnel, el desencanto y la frustración afectarán también la democracia y la monarquía, poniendo en jaque el modelo de Estado Central y por supuesto, generando descontento en una sociedad abatida por su destino.

Leiner Vargas Alfaro
[email protected]