Deporte ante el reto de la seguridad
El defensor español Marc Bartra resultó herido y tuvo que ser intervenido quirúrgicamente luego de las explosiones. Archivo/La República
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Las tres explosiones que alcanzaron al autobús del Borussia Dortmund antes del encuentro de Champions ante el Mónaco, ponen de manifiesto una vez más que los acontecimientos deportivos son también objeto de ataques terroristas.

Lo que implica la necesidad, por parte de los organizadores de dichas citas, de establecer un protocolo que permita reducir al máximo riesgos y amenazas.

"En la medida en la que los eventos deportivos son universales y atraen la mirada de millones de espectadores, los terroristas los pueden usar como escaparate para sus atentados", explicó Pascal Boniface, director del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas.

Todos los deportes pueden ser objeto de este tipo de ataques, como sucedió tras la toma de rehenes llevada a cabo por un comando palestino contra el equipo israelí en los Juegos de Múnich de 1972 (los hechos se saldaron con la muerte de 11 deportistas, cinco terroristas, un policía y un piloto de helicóptero).

En 2008 se anuló la 30ª edición del París-Dakar por una amenaza terrorista.

Más recientemente tuvieron lugar los ataques en el maratón de Boston del 15 de abril de 2013 (tres muertos y 264 heridos), y las explosiones en el Estadio de Francia, en París, el 13 de noviembre de 2015, cuando tres kamikazes detonaron el cinturón de explosivos que portaban.

Para el próximo gran evento planetario, el mundial de fútbol de 2018, Rusia, país organizador, se muestra confiado.

"Los servicios de seguridad especiales se encargarán de mantener el orden. Nuestro programa de seguridad es lo suficientemente ambicioso", apuntó Vitali Moutko, el viceprimer ministro ruso, máximo responsable del comité de organización de la Copa del Mundo.

 

 

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