Democracia de Brasil corre peligro si no se gasta en defensa
Entre 2011 y 2015 se registraron en Brasil más muertes violentas que en Siria, según el Foro Brasileño sobre Seguridad Pública. Bloomberg/La República
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La democracia de Brasil corre peligro si no se asignan a las fuerzas armadas fondos adecuados para combatir el crimen organizado, según el ministro de Defensa, Raul Jungmann.
“Las fuerzas armadas están en el límite. Necesitan espacio para respirar, necesitamos medidas especiales para defensa. Es el precio que el país tiene que pagar por su soberanía”. dijo Jungmann en una entrevista realizada en su oficina en Brasilia.

El ejército ha participado en operaciones de las fuerzas de seguridad del estado de Río de Janeiro contra el crimen organizado. A principios de este mes, una fuerza conjunta de alrededor de 5 mil efectivos militares y policiales atacó a grupos involucrados en tráfico de drogas y robo de cargas. Algunas comunidades están más allá del control del Estado, dijo Jungmann, y las organizaciones criminales impiden que los residentes emitan su voto libremente.

La naturaleza violenta del crimen organizado favorece el avance de ideas drásticas como la pena de muerte, así como el discurso populista que trata de engañar a la población con presuntas soluciones rápidas, dijo. Las declaraciones constituían una aparente referencia al diputado federal Jair Bolsonaro, un reservista del ejército que busca ser candidato a presidente en 2018 con una plataforma extrema de ley y orden.

“Sería bueno que esas operaciones obtuvieran resultados para 2018, ya que la falta de seguridad destruye la convivencia, tiene un efecto regresivo sobre la sociedad, tanto en el plano cívico como en el humanitario”, dijo Jungmann.

Entre 2011 y 2015 se registraron en Brasil más muertes violentas que en Siria, según el Foro Brasileño sobre Seguridad Pública. Tan solo en 2015 —el último año del que se cuenta con cifras— fueron asesinados cerca de 60 mil brasileños.

“Cuando el crimen alcanza cierto nivel, como en México, se convierte en un problema para la democracia porque empiezan a violarse los derechos y garantías constitucionales”, dijo Jungmann.

El poder del crimen organizado en Brasil, sumado a la grave crisis fiscal del país que ha afectado funciones básicas del estado y ha retrasado los salarios de los empleados del sector público —la policía entre ellos—, ha generado el temor a un deterioro de la seguridad antes de las elecciones de 2018.

En las elecciones municipales del año pasado en el estado de Maranhao, en la zona noreste de país, hubo grupos que trataron de impedir la votación. Jungmann dijo que espera que el equipo económico libere recursos después de que el Gobierno redujera el presupuesto de inversión en defensa en 2017 en el marco de un recorte generalizado del gasto público. El Ministerio había elaborado un presupuesto de inversión de 15 mil millones de reales ($4.700 millones). Está previsto que Jungmann se reúna con el ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, para solicitar fondos adicionales. El Ministro, sin embargo, dijo también que una estrategia represiva no bastaba para solucionar la crisis de seguridad pública.

“Río de Janeiro vive una crisis fiscal, no puede pagar ni siquiera los salarios y una compensación por horas adicionales a las fuerzas de seguridad, y si no hay mejoras en infraestructura y salud la situación tiende a la desesperación y los disturbios”, dijo el Ministro.

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