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Sábado, 4 de diciembre de 2021



COLUMNISTAS


Déficit fiscal y creación de instituciones

Emilio Bruce ebjreproduccion@gmail.com | Viernes 05 noviembre, 2021


Sinceramente

Es claro que el estado costarricense ha venido gastando mucho más que sus ingresos fiscales. Como los ingresos fiscales no alcanzan para los gastos y transferencias que el Poder Ejecutivo y sus instituciones han creado con la autorización de la Asamblea Legislativa y el asentimiento de la Sala Constitucional, la diferencia se ha venido pagando insistentemente con préstamos y préstamos.

Es claro que las necesidades son mucho más numerosas que los ingresos fiscales y así entre necesidades y deseos, entre presión de grupos e ilusiones, la Asamblea Legislativa ha ido creando muchas distintas costosas instituciones.

Es claro y evidente que no deberían crearse estas si no se tienen dos magnitudes claras. La primera es el costo que esta institución genera a los contribuyentes, la segunda es la fuente de donde provendrán los ingresos necesarios para costearla. En un país con un déficit fiscal casi permanente, la creación de instituciones cuyos costos pesan sobre el erario simplemente no deberían crearse. A ninguna familia a la que no le alcanzan los ingresos para pagar el alquiler de la casa y comer se le ocurre comprar carro o cambiar el televisor. Al estado a pesar de esta crisis fiscal que vivimos desde hace años si se le ocurre aumentar el gasto creando nuevas instituciones, generando nuevas contrataciones de personal, sin calcular costos ni presupuestar fuentes de ingresos.

Tiene toda la lógica del mundo que el reglamento legislativo se modifique para que estas dos magnitudes, el cálculo del costo y los ingresos requeridos estén claros como requisito para la aprobación de cualquier creación institucional que se plantee.

De otra manera seguirán siendo creadas más instituciones, aunque el estado viva en un grave déficit fiscal y de endeudamiento. Crear es fácil, cerrar es mucho muy difícil. Por eso la creación y apertura de instituciones no debe de ser impulsiva, no puede ser al tenor de ilusiones o de necesidades sentidas, sino como producto de las posibilidades económicas del estado.

No es cuestión de señalar que el Ministerio de Hacienda se encargará, porque el Ministerio de Hacienda no puede crear más fuentes sino es creando más impuestos y de ellos esta sociedad tiene más de lo que la población quiere y puede pagar.

Si una familia desea cambiar los muebles de sala de la casa lo primero que hacen es preguntar por su costo. Inmediatamente después se pregunta cómo podrán pagarlos. El estado debe de tener la disciplina económica y la lógica fiscal de preguntar cuánto cuesta y como se pagará.

Para gobernar un país se requiere disciplina, lineamientos claros de qué puede crearse y cómo costear su operación y ya es hora de establecer las modificaciones legales y reglamentarias del caso.

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