Emilio Bruce

Emilio Bruce

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Viernes 20 Abril, 2018

Sinceramente

Debemos conformar el mejor gobierno de unidad nacional

Es menester darle al país el mejor gobierno posible en estos cuatro años. No podemos tener “pifias”, “metidas de patas”, improvisaciones, faltas de experiencia, faltas a la ética o estancamiento en medio de las enormes necesidades existentes de educación pertinente, infraestructura, generación de crecimiento económico y aumento del empleo, mejora de la gobernabilidad y consolidación del sistema legal y democrático de Costa Rica.

Ante las serias dificultades que presentan los estatutos de los partidos para que partidarios y dirigentes se sumen a un gobierno de partido adversario se debe retomar el camino. Los votos no los garantizan ni los directorios políticos ni los comités ejecutivos de los partidos políticos sino las fracciones. Es con estas con las que hay que negociar las listas de proyectos de común interés y de necesidad nacional. Son quienes votan los proyectos en la Asamblea Legislativa los llamados a firmar los acuerdos. Bien por la formalidad de consultar a los partidos por su anuencia y participación en la conformación de una agenda nacional y un gobierno de unidad. Bien por ir paso a paso, don Carlos está haciendo las cosas correctas. Pero hay que tener claro que quienes son el sostén de los acuerdos legislativos son los diputados en última instancia y que el resto de las figuras no son sino herramientas que ayudan a lograr consensos.



Claro está que estas negociaciones debieron hacerse antes de la segunda ronda, pero no debemos llorar sobre la leche vertida. No hay que llorar sobre lo que no se hizo o se pudo hacer. Hay que hacer lo posible y lo deseable cuando lo ideal se ha ido.

Ha hecho bien don Carlos en comisionar a don Víctor Morales Mora de las negociaciones y entronques. Eventualmente él mismo deberá colocar su propia “carne en el asador” de la negociación política. Siempre es muy conveniente colocar dos o tres perímetros delante del futuro presidente para protegerlo de potenciales conflictos. Su credibilidad y su imagen deben ser reservadas para todo el gobierno que aún no se inicia. El será el Jefe de Estado y en consecuencia figura por encima del nivel de pleitos y arrebatos.

Para lograr un gran gobierno se requiere el compromiso legislativo y luego el de la participación de figuras nacionales atendiendo a su capacidad y sus méritos. Es mala estrategia anunciar figuras sin tener el acuerdo legislativo, ya que estas buenas figuras podrían carecer de fuerza en la Asamblea Legislativa e incluso levantar reacciones adversas dentro de sus partidos políticos. La junta de estrategas del gobierno electo deberá analizar este detalle y cubrir riesgos y debilidades.

Tres figuras de enorme prestigio y capacidad en el gabinete son indispensables. El Ministro de la Presidencia que deberá sostener cuatro años todo el proceso de enlace y negociación con la Asamblea Legislativa para alcanzar todos los objetivos de la agenda nacional resulta central y decisivo. Sus cualidades deben ser excepcionales dado el tamaño de la bancada oficialista. El segundo gran pilar es el ministro de Hacienda que resultará el centro de la primera gran crisis de gobierno. Este Ministerio deberá ser desempeñado por una figura nacional de excepcional capacidad y carácter de negociación con todas las fuerzas y de resistencia al gasto público ante los grupos interesados en seguir la fiesta de pluses, pensiones de lujo, anualidades, sobresueldos y percentiles superiores. Debe ser sin duda un gran político y un gran economista, deberá tener experiencia en la administración pública y ser una figura que genere confianza al país entero. Debe ser una persona a quienes los costarricenses le entreguemos las llaves para darnos las soluciones. Finalmente el tercer gran soporte de este gobierno nacional debe ser el del Ministerio de Obras Públicas y Transportes. A él corresponderá la reforma legal de los consejos en el MOPT para regresar a que la figura del ministro manda y no es un voto más en las decisiones. A él corresponderá el liderazgo para coordinar y ver que se ejecuten obras pequeñas pero de gran impacto, medianas de consecuencia a mediano plazo y enormes obras de efectos de largo plazo como la Carretera a San Ramón, la Carretera 32 de San José a puerto Limón, la ampliación y modernización de la Ruta 27, la ampliación de la Carretera Interamericana desde el Puerto de Caldera hasta Peñas Blancas y claro la terminación del arco norte del primer anillo de circunvalación. Menuda tarea.

Que la Divina Providencia y la madurez de nuestra clase política nos ayuden en la formación de la agenda nacional, en la designación del gabinete y en la dirección y éxito del curso de los acontecimientos.

Viva Costa Rica.

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