Federico Malavassi

Federico Malavassi

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Jueves 14 Julio, 2016

Si dejamos de consumir la buena información, la noticia bien dicha, la verdad y el buen análisis, será fácil para el gobernante de turno hundir a los buenos medios de información.

De pautas y pauteros

La verdad es que uno no debería sorprenderse. Hace rato que el manejo público de diversas actividades premia a los partidarios y perjudica a los contrarios, sirve para gollerías, abusos y complica la actividad social, ello es innegable.
Sin embargo, toda la información que ha sido revelada en las últimas semanas, atinentes a cómo se consiguen pautas desde algunos medios y cómo las disponen algunas entidades estatales, realmente asusta al más pintado.
En el fondo no es cosa nueva, es bien sabido que algunos medios son pauteros y andan pulseando los cincos del gobierno, de la manera que sea. Asimismo, desde hace mucho tiempo se sabe que algunos partidos políticos y algunos dirigentes son enemigos de la libertad de prensa y de la libertad de expresión. Se ha comprobado que dirigen la pauta publicitaria pública para favorecer a unos y para perjudicar a otros. Se sabe que algunos se enemistan con periodistas y han procurado hundir a los medios independientes.
Alguna vez tuve que soportar críticas e insultos porque destapé cómo, con telefonitos y tarifas que simulaban un plan “experimental”, una entidad pública contentó y chineó a algunos periodistas. El tema llegaba hasta la propia Asamblea Legislativa. A algunos les encantó la idea de aparatico nuevo y tarifa paga, bajo el supuesto de que ayudaban a la entidad a medir la cobertura, la calidad y todo el resto del discurso.
Algunos están esperando la gira estatal para salir del país, otros la campaña que sea para recibir pauta. Espero que algún día se investiguen estas pautas, que a algunos se niegan y a otros se entregan por partida doble.
Y, ¡claro!, finalmente aparece el asunto de un gran banco (del Estado, por supuesto), queriendo arbitrar el asunto a fin de llevar a la ruina a algún medio.
Creo que cada pueblo tiene los medios de comunicación que se merece. Así es, no se trata solo del gobierno que se merece sino de todo lo que se merece: las calles, la televisión, el fútbol, los talleres mecánicos, los políticos, la seguridad, las cárceles, los servicios públicos, la seguridad social y la misma corrupción. Si con nuestros medios personales buscamos lo mejor, entonces el resultado sería otro. Si dejamos de consumir la buena información, la noticia bien dicha, la verdad y el buen análisis, será fácil para el gobernante de turno hundir a los buenos medios de información.
Entonces la prensa quedará en manos de pauteros; de aquellos que hacen cualquier cosa por una pauta, desde extorsionar hasta entregarse. Al final, entre ciertos políticos y pauteros se entenderán de lo más bien. Un poquito de amenaza, un poquito de cariño, se reparte la plata del pueblo en mensajes intrascendentes y nadie rebusca, investiga ni analiza.
Saldrá lastimada la libertad de expresión, quedará herida la libertad de prensa, la verdad será tirada a un lado, el control político será cosa del pasado, se repartirán pautas entre los amigos que no molestan y nadie se preocupará por indagar, estudiar ni hacer las cosas bien.
Los dirigentes políticos hablarán solo de deportes y ningún periodista criticará el mal manejo de las cosas públicas. ¿Es eso lo que queremos?

Federico Malavassi