Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 23 Marzo, 2011


Hablando Claro
De gazapos y copias


El peligroso descubrimiento cayó como balde de agua fría (misil, sería mejor para estar a tono) entre la prensa: hoy hace un mes, el 23 de febrero, nació en Londres “Churnalism”. Tiene una enorme capacidad potencial destructiva aunque es simplemente una página web.
“Ha nacido Churnalism” según dicen los colegas de El País de España de acuerdo con la información que devoramos en el gremio, se dedica a descubrir cuál parte de cada noticia, artículo o reportaje periodístico es simple y llanamente copiado de una nota de una institución de gobierno, de una empresa, organización no gubernamental o agencia de noticias.
Según dice el comunicado (que yo misma estoy copiando, claro está) por el momento los periodistas no británicos podemos dormir tranquilos pues el incómodo churnalism solo puede analizar textos de prensa de calidad de ese país, de la BBC y de SKY News.
Conste que no podemos atenernos, pues ya sabemos cuán velozmente va esto de las tecnologías de la información…
El “recortaje” (en alusión al recorte de tijeras; versión antiquísima del copy page) siempre ha existido. Solo para citar un caso, cuentan unos colegas de mi generación que cuando trabajaban en un reputado grupo editorial tenían por jefa a una también connotada directora que, tijera en mano, recortaba las revistas de Vanidades, BuenHogar, Hola y todas aquellas a las que podía echar mano y con toda “transparencia” ponía los recortes en línea de mes con cinta adhesiva en la pared de su oficina. Algunos pulcros dirán que eso era una falta de ética. Pero otros lo observarán simplemente como un “recurso” que por cierto aún se sigue usando…
Claro, hasta ahora, porque el churnalism tenía que venir a echarnos a perder la santa paz y tranquilidad de la que hemos gozado pidiéndole cuentas a todos sin rendírselas a nadie, salvo honrosas excepciones.
El detestable investigador fue creado (copio, insisto) por el colega británico Waseem Zakir para designar al periodismo que se hace de remover (churn) las noticias de agencia frente a las historias verdaderamente originales.
La noticia es –reitero- terriblemente atemorizante. Tanto para los periodistas que habremos pecado (el que esté libre que tire la primera piedra) de copiones como para aquellos que conociendo y padeciendo nuestra reiterada debilidad para meter la pata, claman al cielo todo el tiempo para que, de la cobertura de un hecho noticioso cualquiera, los reporteros que llegan al lugar echen mano al comunicado “oficial” sabiendo que al copiar no tergiversaremos lo dicho por los protagonistas de la noticia; muchísimos de los cuales de lo que se quejan siempre es de nuestra absoluta falta de precisión y corrección en la presentación de los hechos noticiosos. En otras palabras, de nuestra falta absoluta de entendimiento para procesar la información que recibimos y trasladarla a nuestras audiencias con un mínimo de calidad. Y por qué no decirlo, a veces también de vergüenza.

Vilma Ibarra