¿Cultura y adicciones? … Videojuegos
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¿Cultura y adicciones? … Videojuegos


Jorge está sentado frente a su computadora. Sobre la mesa que la sostiene, un cenicero muestra tres cigarrillos apagados y uno aún humeante. A sus pies, hay 21 colillas apagadas.
“Lleva dos días sin dormir ni comer”, dice ansiosa la madre, mientras sus globos oculares brincan sin parar de extremo a extremo.
A simple vista, Jorge es un chico de 19 años, pacífico, quien simplemente está disfrutando de lo que el documentalista costarricense, Antonio Jara, denomina “cultura popular”, los videojuegos; la “primera industria cultural en el mundo”, considera el Sindicato Nacional de Videojuego Europeo.
Incluso, escritores como Olivier Ségueret, se baten por demostrar el aspecto artístico de esta nueva tecnología del entretenimiento, haciendo un paralelo con la industria cinematográfica.
A pesar que la parte lúdica podría excluir lo artístico, el efecto de relación emocional que Jorge desarrolla ante la pantalla, lo asemeja a los efectos sensoriales producidos al tocar el piano por horas, leer un libro o apreciar una pintura.
Entonces… ¿es arte la burbuja en la que este joven de 19 años ha estado sumergido, al menos durante las últimas 48 horas? La Fundación Nacional Americana para las Artes respondería a esta pregunta con un “sí”, ya que, en 2011, denominó oficialmente a los videojuegos “obras de arte”.
Sin embargo, uno de los críticos cinematográficos más importantes a nivel mundial, el estadounidense Roger Ebert, declaró que los videojuegos “nunca serán arte” y se convirtió en un acérrimo crítico en la disputa lúdica cultural de la nueva tecnología, contradiciéndola y atacándola hasta el final de su vida en 2013.
Quizá Jorge hasta ignore esta maraña de sobre si su “hábito” es o no cultura o adicción. La angustiada madre tiene ataques de ahogo al relatar el comportamiento de su hijo ante la pantalla.
La Directora del Centro Paso a Paso, adictóloga Priscilla Spano Carazo, denomina el fenómeno como “adicción a la tecnología”. Spano cita como características de este tipo de adicción la “tendencia al aislamiento o hiperactividad, aburrimiento, baja autoestima y dificultad para establecer relaciones interpersonales sanas”.
Para la psicóloga Marcela Arce, se debe hacer diferencia en el comportamiento ante la pantalla entre el niño y el adulto. El primero podría presentar  el “trastorno obsesivo desafiante”, que consiste en “retar las reglas y autoridades de su hogar”, mientras que el adulto presentaría el “trastorno de personalidad por evitación”; lo que significa “aislamiento, temor al rechazo social”, explica Arce, coincidiendo así con la versión de la adictóloga Priscilla Spano.
Harold Innis, padre de la “teoría del determinismo tecnológico”, propia a la Escuela de Toronto, insiste en que la tecnología ligada al medio dominante establece el comportamiento de los individuos en una sociedad determinada; esto a pesar de que los investigadores sociales han rechazado que un solo factor –la tecnología- explique por sí solo el comportamiento de la persona en el mundo social.
Sin pretender diagnosticar a Jorge como adicto al videojuego, ni tan siquiera lograr un acuerdo sobre si éste es cultura, arte o no; quizá la solución para Maritza, su madre, es la propuesta por el filósofo francés Luc Ferry: “antes que la pantalla juegue un rol devastador en la cultura escrita y en el individuo, se debe encontrar mecanismos para introducir una cultura ‘viva’ en las escuelas y colegios, la audiovisual, con fines pedagógicamente entretenidos” para los niños, jóvenes y adultos.

Ricardo Sossa / Carmen Juncos
Editores jefes de Candilejas

• Fotos: Gerson Vargas y Esteban Monge
Fuentes: Judith Lazar, “Sociología de la comunicación de masa”. André Compte y Luc Ferry, “La sabiduría de los

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