Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 29 Agosto, 2014

Espero que no sea mucho pedir a nuestros compatriotas, especialmente a la oposición, el mostrar una actitud patriótica y carente de prejuicios


Cuestiones previas

Aunque este artículo sale un día después de que el Presidente Solís haya hablado en torno a lo que ha encontrado en Zapote y haya anunciado lo que espera poder realizar a futuro, razón por la cual evidentemente no podré referirme ahora en detalle a sus palabras, sin embargo hay cuestiones previas que deben ser tomadas en cuenta para la mejor comprensión de este acto un tanto inusual en nuestro medio.
Dadas las circunstancias en que se hará, creo que es útil tenerlas presentes. Espero que no sea mucho pedir a nuestros compatriotas, especialmente a la oposición, el mostrar una actitud patriótica y carente de prejuicios. Esas cuestiones pueden resumirse en las siguientes: Quién habla, a quién se dirige, qué se espera que diga (en sus grandes líneas) y cómo debería hacerlo.


En cuanto a lo primero, Luis Guillermo Solís hace meses dejó de ser candidato y ya es Jefe de Estado, lo cual a veces da la impresión de no haber asumido plenamente, pues no pocos de sus gestos tienen que ver más con el activismo de un candidato en campaña que con lo que es habitual en un mandatario en el ejercicio de sus funciones.
¿Actitud deliberada que busca comunicarse con el pueblo más directamente y no desde la altura del máximo jerarca del Ejecutivo? Presumo que así sea, aunque no necesariamente haya contradicción entre la accesibilidad a un político en un país de arraigada cultura democrática y un gobernante en el ejercicio constitucional del poder.
En cuanto a la segunda cuestión concerniente a su interlocutor, D. Luis Guillermo se dirige a un país que abriga muchas expectativas pero también muchos resquemores. Las últimas administraciones lo han dejado decepcionado. El Presidente tiene la responsabilidad histórica de no justificar la decepción de crecientes sectores ciudadanos en torno al sistema democrático.
El cómo lo hará tiene mucho que ver con la forma en que ganó la Presidencia. Este es el punto más débil que afecta la gobernabilidad en el presente cuatrienio. En las elecciones pasadas no ganó el PAC como partido sino tan solo su candidato presidencial. El PAC sufre de una amplia minoría en el Congreso, si bien Luis Guillermo triunfó con una aplastante mayoría.
Su histórica victoria se debe más al rechazo del candidato oficialista y al temor al continuismo que a la simpatía por el partido ganador. La situación se agrava debido a que el PAC ha dado muestras de división. Luis Guillermo debe mostrar un liderazgo indiscutible, tanto en Zapote como en Cuesta de Moras.
En cuanto al contenido de su alocución, presumo que gira en torno a dos puntos centrales. Lo primero es denunciar la corrupción de los gobiernos anteriores y sus desaciertos. Lo segundo es proponer a los costarricenses las grandes líneas de lo que piensa hacer durante su mandato.
Lo cual constituye un acto político por excelencia, pues el ejercicio del poder comienza por establecer un orden de prioridades. Con qué recursos humanos, políticos, legales y materiales contará para lograr hacerlas realidad será tema de permanente discusión en los próximos años.
Por ahora aboquémonos al análisis de lo dicho por el Presidente.

Arnoldo Mora