Alejandro Madrigal

Alejandro Madrigal

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Viernes 18 Marzo, 2016

Cuesta arriba para Bernie Sanders

El pasado martes fue otro día decisivo en las elecciones primarias en EE.UU., y las cosas salieron muy mal para Bernie Sanders, el senador de Vermont quien ha generado tanta esperanza y movimiento. Hillary Clinton logró ganar los cinco estados que estaban convocados a votar, tres en los cuales Sanders tenía un muy buen chance y no lo logró. ¿Por qué pasó esto? Aún no me queda muy claro, más después de los debates tan buenos y del gane inesperado en Michigan, apostaba por un desenlace mucho más favorecedor para el viejo demo-socialista.
Me seguirá inspirando, me seguirá provocando la mayor de las emociones al escuchar discursos políticos y dando esperanza de que es posible hacer política muy distinta en este planeta, aun en un país como EE.UU. Pero, con los pies en la tierra, ya sea por votos, estados ganados, o delegados, Bernie tiene un camino casi imposible y ni con mi mayor optimismo puedo ver que logre siquiera alargar el proceso hasta junio. Nadie dijo que este proceso sería fácil. Detrás de Clinton hay una maquinaria millonaria, un lobby muy poderoso de intereses, por lo que el desafío que representa Sanders para estas élites iba a ser contraatacado. Y sin embargo, independientemente de si no logra ganar la nominación, este senador ha iniciado un proceso de cambio profundo en la política estadounidense, que esperamos que otros como él continúen en los años por venir.


Ahora, con la mira en Clinton como la casi segura nominada demócrata, y Trump en una situación similar del lado republicano, toca analizar qué tan seguro lo tiene ella en la elección general en noviembre, lo cual creo que es menos favorable de lo que la mayoría piensa. Desde mi óptica y la de muchos, Donald Trump, con su discurso racista, nacionalista y desafiante de lo establecido, está atrayendo a muchos votantes nuevos y/o independientes. Gente que usualmente no votaba por factores como la no identificación con ningún aspirante. Y es uno de los motivos por los cuales la participación en las primarias republicanas y el apoyo a Trump han crecido tanto. Hillary tiene mayor reto con este tipo de votantes, los cuales son vitales en una elección nacional, recordando que en EE.UU. vota apenas un 50% del padrón general. Hillary convoca a los demócratas en gran número, sin duda, pero no así a los votantes independientes o nuevos. Además la participación en las primarias demócratas más bien ha bajado considerablemente.
Otro factor que pesará sobre Hillary es que ella se ve como un tercer periodo de Obama, lo cual incomodará a muchos votantes. Ya sabemos más o menos cómo votan los diferentes estados cuando los dos candidatos son similares a sus antecesores, pero con un candidato tan atípico, racista y demagogo como Trump, puede haber factores que hagan la elección nacional impredecible.
Dado que Bernie, según lo ya dicho y casi todas las encuestas, prometía un mejor resultado contra Trump para los demócratas, resulta muy necesario para Hillary contar con su apoyo si ella resulta ser la nominada. Otra arma que puede estar del lado de Clinton es el miedo de muchos republicanos tradicionales de un presidente como Trump que decidan apoyarla o simplemente no votar. Es claro que aún falta muchísimo para la elección nacional, y que varios factores nuevos podrán entrar en juego, pero sin duda a hoy hacen de esta una elección sumamente particular y difícil de predecir. El error grave de los demócratas puede ser cantar victoria antes de tiempo.

Alejandro Madrigal