Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 27 Mayo, 2014

La seriedad de este problema (huelga de educadores) exige un análisis tendiente, como en el derecho penal, a determinar la verdad material de los hechos


Cuatro Consideraciones sobre el Culantro

Entramos a otra semana de la huelga indefinida de los educadores. El hecho generador aducido es el impago completo y en su momento, del salario de cientos de educadores. La razón argumentada ha sido la migración a un sistema informático de planillas.
Paro educativo que además de las consecuencias para los estudiantes y el país, constituye un reto sin resolver para la administración Solís que le evidencia en su novatada; exige comparecencia, explicación y responsabilidad del anterior jerarca Leonardo Garnier quien estuvo ocho años al frente del MEP; revisión de los procesos de licitación y de los proveedores del sistema de administración y pago de planillas, así como de los encargados en el Ministerio de su correcta aplicación; y que reclama la correcta contextualización de los intereses sindicales.
Estos elementos en el esbozo anterior, dentro de otros más, requieren mucho mayor información. Ayer por ejemplo, La República titulaba “Huelga fue exagerada: Creador del software” y ofrece su versión de los hechos. La semana pasada el exministro Garnier hacía lo mismo en conferencia de prensa y artículo de opinión.
El Gobierno por su parte reconoce el problema, se solidariza y propone soluciones pero los gremios acusan falta de poder de decisión y de voluntad para considerar otras propuestas que no sean las suyas.
Ahí, don Luis Guillermo reconoce de nuevo problemas de comunicación, mientras acusa otros intereses detrás de la huelga y hasta insensatez de algunos dirigentes. ¿Será?
Bueno, hace un par de años en la revista digital Aumata, Roberto Herrera argumentaba como una de las verdaderas razones de la crisis del sindicalismo en Costa Rica, la existencia de una burocracia sindical aferrada al poder.
“La fuerza de la burocracia sindical consiste en un equilibrio inestable: mantener una afiliación sindical suficiente para poder mantener su puesto de interlocutor con el gobierno, pero desorganizar a los contingentes más explotados, combativos y militantes de la clase trabajadora, pues si estos sectores entran en la escena serían no solo una amenaza política a su conducción, sino una amenaza social a su nivel de vida, pues los burócratas necesitan de preservar su puesto político y mantener sus privilegios sociales.
De este carácter inestable de sus privilegios sociales se deriva la violencia, el matonismo y la falta de democracia tan frecuente en los sindicatos controlados por burócratas”.
Estas son apenas cuatro aproximaciones a la realidad en torno al paro indefinido de labores que afecta a la educación nacional. Y son insuficientes.
La seriedad de este problema exige un análisis tendiente, como en el derecho penal, a determinar la verdad material de los hechos o al menos, una buena aproximación a ella que conlleve resultados.
El presidente Solís asumió frente a lo que entiende como una intransigente posición gremial la frase “está bueno el culantro pero no tanto.” Esta máxima debería ser mantra para los próximos cuatro años de gobierno respecto de la gestión, los gestos, los compromisos y los desafíos. Va por buen camino para lograrlo.

Pedro Oller