Roberto Dobles

Roberto Dobles

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Lunes 17 Julio, 2017

Crudas realidades y la insuficiente generación de nuevas fuentes de riqueza nacional (I)

Muchos de los principales problemas que tiene el país, que no solamente no se han podido resolver sino que se agravan con el tiempo, tienen varias causas, entre las cuales sobresale la gran carencia de recursos que tenemos derivada de la insuficiente generación de nuevas fuentes de riqueza nacional.

Las realidades detrás de estos problemas muestran que las fuentes actuales de riqueza no son suficientes para potenciar el desarrollo y que se necesitan nuevas fuentes complementarias de riqueza nacional.
Entre estas crudas realidades se pueden mencionar las siguientes:

• Pobreza. Los niveles de pobreza en Costa Rica se han mantenido altos a través de los años y han conservado un nivel porcentual superior al 20% de la población, a pesar del importante asistencialismo por parte del Estado. Esto ocurre porque no se están generando suficientes fuentes de empleo y de riqueza nacional. Más de 1 millón de personas en el país viven en estado de pobreza. Un artículo publicado por el periódico El Financiero señala además que los “pobres de Costa Rica son cada vez más pobres”.

• Desempleo. Los niveles de desempleo se han mantenido altos y han oscilado en los últimos años entre el 9% y el 10%, lo cual es muy preocupante. El año pasado la tasa de desempleo se ubicó en un 9,5%. También es muy alarmante que el trabajo informal en el país es sumamente alto. El año pasado, el nivel de trabajo informal cerró en un 44,7%, lo cual representa 923 mil personas. Y los nuevos puestos de trabajo que se generan no son suficientes para lograr reducir la tasa de desempleo y de trabajo informal.

Un reciente artículo del señor Álvaro Trejos titulado “Realidades económicas 2014-2017”, publicado por el periódico La Nación, indica que “en los últimos tres años, la población ocupada disminuyó en 23.453 personas, al tiempo que la población en edad de trabajar aumentó en 186.098 de acuerdo con los datos de la Encuesta Continua de Empleo del INEC del primer trimestre de 2017 con relación al primer trimestre de 2014. Es decir, no solo no se crearon suficientes empleos para quienes querían incorporarse a la fuerza laboral, sino que esta se encogió en 23 mil puestos de trabajo”. En este artículo se señala igualmente que “otro aspecto que pone en evidencia la gravedad de la situación de empleo en Costa Rica es que dentro de la población ocupada se incluyen 136.217 subempleados y 344.471 personas que laboran 40 horas o más, pero reciben menos del salario mínimo. Entre ambos grupos suman un 23% de los ocupados. A este empleo precario hay que sumar 207 mil desempleados, con lo que se llega a la triste cifra de 687.700 personas sin empleo o con empleo precario”.

• Déficit fiscal. El déficit fiscal aumenta el endeudamiento público y le impide al Estado cumplir adecuadamente con muchas de sus responsabilidades, tales como el desarrollo continuo de escuelas, colegios, universidades, carreteras, hospitales y viviendas de interés social, entre muchas otras cosas. Pero también, como lo señalan los economistas, “el déficit fiscal no solo afecta al Gobierno, sino que también afecta al resto de la economía de varias formas”. Un artículo publicado por el periódico La República señala que “el próximo gobierno recibirá una situación fiscal delicada, y con poco margen de acción, con un déficit que este año alcanzará el 5,8% del PIB y una deuda que rozará el 50% del PIB” y otro publicado por el periódico El Financiero señala que “Costa Rica tiene el peor balance fiscal de Centroamérica”.

• Deuda externa. La deuda externa del país crece aceleradamente, la cual creció entre 2014 y 2016 en un 34%, lo que representa un aumento de $6.737 millones.

• Reservas monetarias. De acuerdo con el Banco Central, entre 2014 y 2016, las reservas monetarias internacionales netas disminuyeron en más de $1.000 millones.

• Tasas de interés. El crecimiento del déficit fiscal está poniendo una importante presión sobre las tasas de interés. Un reciente artículo publicado por el periódico La República señala que “las tasas de interés en colones se mueven rápido hacia arriba” y que lo hacen “más rápido de lo que se esperaba”.

• Colapso de la infraestructura de transportes. Costa Rica tiene un rezago de más de 30 años en el desarrollo de su infraestructura de transporte (carreteras insuficientes y en mal estado, avenidas y calles dentro de las ciudades muy angostas sin pasos elevados o subterráneos, ferrocarriles, metros, tranvías y puertos), lo cual se ha convertido en serio flagelo para el desarrollo económico y social.

• Seguridad. Los cuerpos de policía tienen una lucha desigual contra el hampa y no dan abasto ante la creciente ola de delincuencia. Se reporta en los medios de comunicación que “Costa Rica camina hacia la tasa más elevada de asesinatos”. El Ministro de Seguridad señaló recientemente que “llevo dos años administrando en pura pobreza” y el año pasado había señalado que “no hay plata ni para darles arroz y frijoles a los policías”.

• Otras realidades que se agravan por la carencia de recursos. Gran cantidad de las escuelas y los colegios públicos del país se encuentran en una situación muy precaria e insegura. Hay un serio hacinamiento en las cárceles. La infraestructura del sistema de salud pública no da abasto. Los sistemas de pensiones afrontan una crisis inminente por falta de recursos. Los programas de vivienda de interés social para la gente de bajos recursos o sin recursos no dan abasto.

Es evidente que las fuentes actuales de riqueza nacional no son suficientes para cambiar la situación actual del país y para potenciar el desarrollo y el bienestar económico y social en el futuro. Por lo tanto, hay que desarrollar nuevas fuentes nacionales de riqueza adicionales a las que ya tenemos.

Pero en lugar de buscar estas nuevas fuentes de riqueza para fortalecer el desarrollo y la prosperidad y para generar más recursos para el Estado, algunas personas proponen imponer nuevos impuestos a las ya insuficientes fuentes actuales de riqueza, lo que debilitaría aún más su potencial de desarrollo. Y lo hacen en un momento donde muchos países más bien están reduciendo los impuestos a las actividades productivas con el fin de potenciar su desarrollo y la creación de empleo, entre muchos otros aspectos.

Y algunos de los que buscan imponer nuevos impuestos a las insuficientes fuentes de riqueza actuales también buscan mantener una política energética basada en dogmas que impide desarrollar nuevas fuentes de riqueza nacional.