Logo La República

Lunes, 19 de agosto de 2019



COLUMNISTAS


Crisis en Irán y la tecnología

Nuria Marín [email protected] | Lunes 29 junio, 2009



Creciendo [email protected]
Crisis en Irán y la tecnología

Hace unas semanas escribí sobre el creciente poder de Twitter. Lejos estaba de anticipar el papel que ha tenido en la actual crisis en Irán. Su uso ha sido tan importante que algunos denominan la revuelta como la “Revolución Twitter”.
La historia nos demuestra cómo la tecnología de la comunicación puede convertirse en importante protagonista en los conflictos armados. Un ejemplo no tan reciente fue la cobertura de CNN de la primera Guerra del Golfo Pérsico (1991).
En aquel entonces lo novedoso fue contar con un medio con cobertura las 24 horas y sin edición previa, lo que proporcionó a los televidentes y a los mismos actores la oportunidad de seguir paso a paso los acontecimientos.
El recurso no estuvo ayuno de controversia. Para algunos, el mayor acceso a información podía reñir con temas sensibles de seguridad militar, para otros, se podía prestar para la manipulación ideológica o política. Pese a lo anterior, CNN cambió las reglas del juego.
Casi 20 años después, los avances tecnológicos provocan nuevos cambios, entre los que destaca el surgimiento de un fenómeno que algunos denominan como “periodismo ciudadano.” Lo que está sucediendo en Irán es un ejemplo de ello.
Gracias a las nuevas capacidades para transmitir texto, imágenes y vídeo y a instrumentos como Twitter, Facebook o Youtube, ciudadanos iraníes comunes han transmitido al mundo una versión alternativa a la brindada por el Gobierno iraní.
Tales tecnologías han brindado un canal de comunicación e interacción entre quienes se oponen al Gobierno, y han facilitado a la comunidad internacional el poder canalizar su apoyo.
Su poder y potencial no pasan inadvertidos. No extrañan los esfuerzos del Gobierno iraní por interrumpir el acceso a Internet mediante el bloqueo de servidores, de sitios como gmail, yahoo o de cuentas de contenido “subversivo”.
En contraste, la comunidad cibernáutica internacional apoyó esas voces ciudadanas mediante el redireccionamiento de mensajes, compartir direcciones IP, o minar la capacidad de obstrucción del Gobierno iraní (ej. uso de spam).
Resulta reveladora la solicitud de un oficial del Departamento de Estado de Estados Unidos (ACEPRENSA) quien solicitó al sitio de Twitter retrasara las labores de mantenimiento anunciadas para su red global ya que podían provocar la suspensión del servicio en momentos en que los iraníes lo usaban para informar al mundo exterior.
El nuevo poder ciudadano es un avance en favor de la libertad de expresión no exento como en el pasado de dilemas merecedores de reflexión. Entre ellos velar por la calidad e imparcialidad de la información, evitar su manipulación y reforzar el tema de “accountability” o rendición de cuentas.