Juan Manuel Villasuso

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Martes 16 Septiembre, 2008

Dialéctica
Cosas muy serias

Juan Manuel Villasuso

Cosas muy serias han sucedido esta semana. Unas repulsivas y otras más alentadoras. Mentiras presidenciales y ministeriales que denigran a sus titulares y fallos de la Sala Constitucional que tienden a reivindicar a la institución.
Las repulsivas: los bonos chinos. Al fin conocemos la verdad. El año pasado se firmó un acuerdo entre los gobiernos de Costa Rica y de China en el que se establecieron los términos de las relaciones diplomáticas entre los dos países. Hubo plata de por medio y se establecieron las condiciones para el manejo de esos dineros. Parece ser que el monto fue mayor que el ofrecido por Taiwán y nuestros gobernantes escogieron al mejor postor.
También supimos de las mentiras. Fue necesario un recurso judicial para conocer de las mentiras del Presidente de la República y de ministros de su gabinete. Falsedades de silencio, medias verdaderas y argumentos de confidencialidades que pretendían confundir y distorsionar lo que claramente se suscribió en un documento oficial firmado meses antes en Pekín.

También nos enteramos de la participación en los bonos chinos de un personaje que parece ser omnipresente en esta Administración, el representante de Costa Rica en el BCIE y ex tesorero del Partido Liberación Nacional durante la campaña de Oscar Arias, el señor Alfredo Ortuño

Este banquero ha sido protagonista en la creación de un fideicomiso con la plata taiwanesa del Ministerio de Vivienda, ha contratado músicos y funcionarios públicos para la Casa Presidencial, así como asesores del “sí” para el referéndum del TLC, ha tramitado préstamos para urbanizaciones de familiares y hasta ha conseguido visas para empleados de empresas de telecomunicaciones. En verdad no sabíamos que un representante ante el BCIE tuviera tantas y tan variadas atribuciones.

Las alentadoras: dos resoluciones de la Sala Constitucional. Una de ellas ya la comentamos. La Sala IV ordenó revelar las condiciones de la venta de bonos de deuda pública costarricense negociada con China, por $300 millones. En un fallo de gran trascendencia los magistrados declararon con lugar un recurso de amparo presentado por La Nación luego de que la información le fuera negada a la prensa.

El fallo de los jueces obligó al Estado a facilitar copia del contrato de compra de bonos, así como el plazo, la tasa, el monto, el mecanismo, el intermediario y el porcentaje de intermediación en la transacción.

La otra resolución de la Sala IV se produjo en relación con el último proyecto de ley de implementación del Tratado de Libre Comercio. Fue declarado inconstitucional porque en el trámite seguido en la Asamblea Legislativa no se consultó a las poblaciones indígenas, que tienen derecho a ser tomadas en cuenta de acuerdo con convenios internacionales ratificados por Costa Rica.

Estos dos fallos emitidos por los más altos jerarcas judiciales ponen en evidencia debilidades y vulnerabilidades del Estado de Derecho y de nuestro régimen Constitucional. La cruda realidad muestra que en verdad la Constitución dice lo que cuatro personas (mayoría de magistrados) dicen que dice. No importan la solidez de los argumentos jurídicos, ni la doctrina, ni los principios, si cuatro votos se coaligan, por las razones o intereses que sean, nuestra institucionalidad democrática y nuestras libertades pueden verse lesionadas. Hay países vecinos donde eso ocurre.

En nuestro caso algunos se preguntan: ¿qué incidencia habrá tenido la salida forzada de un magistrado suplente en las recientes decisiones de la Sala Constitucional?