Siany Villalobos Argüello

Siany Villalobos Argüello

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Martes 10 Octubre, 2017

Corrupción “aplican restricciones”…

Nuestro país vivió la ilusión de un cambio en febrero de 2014, con la convicción firme de que “con Costa Rica no se juega”, el señor Luis G. Solís Rivera se legitimó como Presidente de la República y el Partido Acción Ciudadana triunfó con una oferta deseada por muchos costarricenses: “lucha contra la corrupción”; sin embargo, las cosas resultaron muy diferentes y el tiempo marcó de manera antagónica la realidad.

Creo que muchos recordamos aquella frase trillada “clientelismo político” que tanta y tantas veces escuchamos en el Plenario Legislativo por parte de la fracción del PAC, el discurso contra el compadrazgo y el amiguismo político; pero las mieles del poder mostraron otra realidad.
¡Cómo olvidar las expresiones del presidente Solís: “no es lo mismo verla venir, que bailar con ella”? Sin duda fue muy diferente, porque todos salimos bailados y bailadas con el doble discurso de este gobierno.

¿Quién podría dudar de aquellas disertaciones de transparencia, hoy concebidas de doble moral, el discurso incesante contra la corrupción, el abuso del poder, las faltas a la ética, palabras duras para señalar y culpar sin misericordia y no recuerdo cuántas cosas más como parte fundamental y repetitiva del discurso del PAC desde su nacimiento a la vida política? Bastaría solamente un pequeño vistazo por las actas del Plenario Legislativo para ratificar lo expuesto.

Lo sorprendente de todas aquellas alocuciones es que, ya no aplican. ¿Conocen ustedes la frase aquella utilizada en toda promoción: “aplican restricciones”? Eso parece ser lo que acontece hoy día con el “gobierno del cambio”.

En la reciente campaña interna del partido de gobierno, un precandidato a la Presidencia de la República reconoció públicamente algunas faltas a la ética en el gobierno del PAC, como: el memorándum redactado por funcionarios públicos con fines electorales, los pagos de salarios y pluses a los ministerios, viceministerios y otros funcionarios públicos de forma indebida, el gasto creciente en la publicidad del gobierno en 2016, nombramientos ilegítimos en la Asamblea Legislativa de asesores en plazas interinas del Congreso, la promesa inicial de no utilizar los vehículos de la Asamblea Legislativa, el nombramiento de una embajadora pensionada por invalidez.

Pero la lista se quedó corta, ¿cómo olvidar la denominada “pifia” carretera de conexión con terminal del Mega Puerto en Limón, una inversión millonaria que se convirtió en un excesivo gasto para el país, el engaño con la oferta de campaña referente a la DIS, los excesivos viajes al exterior, mismos que llamaban “gastos superfluos”, rebatidos de esa manera en la discusión de los Proyectos de Ley sobre Presupuestos Ordinarios de la República por la fracción del PAC, el “Fiasco” y muchos más, entre ellos “el cementazo”, al que me referiré en otro artículo dadas sus dimensiones y el enorme daño que hace a nuestro país? La lista es bastante grande, pero cabe resaltar que ahora el partido que más atacó estos temas en todos sus discursos, se quedó en eso… discursos vacíos, palabras que el viento se llevó y peor aún, consideran que lo anteriormente señalado no es corrupción ni falta de transparencia y mucho menos tráfico de influencias; por lo tanto, no queda más que sentarnos a esperar para que nos definan desde la “casa de cristal” los conceptos que ellos tienen sobre corrupción, falta de transparencia y tráfico de influencias…