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Cornada mortal
San Carlos sigue y Alajuelense, una vez más, se queda

Con un par de cornadas que a la postre resultaron letales, los Toros del Norte derrotaron ayer a un tímido León, que llegó al Carlos Ugalde con más precauciones que ambición y pagó con otra eliminación; una más para un Alajuelense al que se le está haciendo costumbre no estar en las finales.
San Carlos fue el de siempre; ese que cambió desde hace rato sus rostro de pobrecito, que luchaba por el no descenso, por una cara de ambición y convicción con la que ha contagiado a la zona norte, poniéndola a soñar en grande, porque ya es subcampeón.
El marcador de 2 a 1 refleja la eficiencia sancarleña contra la ineficiencia rojinegra. La Liga llegó lleno de contenciones; quizá que el empate le sirviera le hizo daño y Luis Roberto Sibaja pensó más en controlar que en vencer.
Daniel Casas tuvo más ambición; con Cunningham y Solís en el frente, un Alvaro Sánchez laborioso y una zona defensiva muy atenta a un juego Alajuelense, carente de un conductor.
Al min. 32, centro de Portuguez y Cunningham le ganó el salto a Salvatierra y depositó el balón en la cabaña de Quesada.
No se habían acomodado las sonrisas en los rostros sancarleños cuando Marco Ureña obtuvo el empate, recogiendo un rebote ante remate de Ariel, e igualando las acciones.
Los toros no bajaron la guardia y sacaron provecho de una desconcentrada defensa rojinegra a la que Cunningham le paseó un balón (a Salvatierra y González) y se lo puso a Solís, quien madrugó a Clark y venció a Quesada.
En la complementaria Sibaja puso su equipo de gala, quizá el que debió utilizar desde el principio, pero los jóvenes rojinegros, que en otras ocasiones salvaron muchas situaciones difíciles, esta vez fracasaron; hicieron aguas, no tuvieron ni tranquilidad ni solvencia y se hundieron con el equipo.
San Carlos hasta pudo aumentar el marcador en acciones de Sánchez, Solís y Kenneth Vargas, quien fue una de las atinadas variantes de Daniel Casas.

Luis Rojas
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