Contrabando desangra la economía nacional
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El contrabando está convirtiéndose en una herida que desangra la economía nacional: la facilidad para encontrar productos falsos y el poco control en sus importaciones hacen que su venta sea pan de cada día.

Las ventas ambulantes son vistas como procesos de compras normales y sin consecuencias, cuando la realidad es que atentan contra la recaudación fiscal y la competitividad del sector comercial.

Esta mentalidad ha provocado que un 53% de los costarricenses confesara haber adquirido imitaciones de productos en el último año; además el 35% comentó que lo realizó en más de una ocasión, de acuerdo con un informe de Unimer.

Lo anterior deriva en una pérdida aproximada de $100 millones anuales para el Ministerio de Hacienda, por concepto de contrabando; monto al que se deben agregar las evasiones por subfacturación, es decir, declarar que un producto costó menos de su precio real.

Hasta agosto, la Policía de Control Fiscal (PCF) decomisó 30,6 millones de productos falsificados; mientras que para 2016 la cantidad ascendió a 92,3 millones y un año antes fueron 35,8 millones.

“El crecimiento y complejidad del fenómeno del comercio ilícito requieren una respuesta pronta, que reúna los esfuerzos de los sectores público y privado; esta problemática representa uno de los retos más importantes para el sector”, comentó Yolanda Fernández, presidenta de la Cámara de Comercio.

Cigarrillos, licor y dispositivos electrónicos como celulares o videojuegos, son algunos de los productos tradicionales más propensos a ser pirateados, provenientes de China o Panamá, de acuerdo con la Dirección General de Aduanas.

Medicamentos, ropa, calzado y accesorios también están bajo la lupa de las autoridades fiscales.

A nivel internacional, Costa Rica está en la lista de países vigilados por la Oficina de Comercio de Estados Unidos debido al nivel de riesgo para gestionar los derechos de propiedad intelectual del sector comercio.

Por otro lado, esta entidad avaló los esfuerzos nacionales por integrar más instituciones al proceso de lucha contra las prácticas ilegales.

“Costa Rica tiene uno de los marcos jurídicos más estrictos en el mundo para controlar el tabaco; el consumo de este producto en el país es del 8,9%, el segundo más bajo en Latinoamérica; sin embargo, las ventas ilegales podrían traerse abajo todos los esfuerzos”, enfatizó Teresita Arrieta, presidenta de la Red Nacional Antitabaco.

Como parte de las medidas para paliar esta amenaza, recientemente se creó el Observatorio del Comercio Ilícito, un espacio para que empresas públicas y privadas generen información para crear políticas que erradiquen o disminuyan la competencia desleal.

“El comercio ilícito debe ser ubicado como uno de los problemas más serios del país, implica la participación del crimen organizado y afecta al sector privado, sin olvidarnos de la creación de empleo o la salud, porque no se puede garantizar la procedencia de los artículos”, destacó Fernando Rodríguez, viceministro de Hacienda.

Otra de las acciones para enfrentar esta problemática será la modernización de los puestos fronterizos de Peñas Blancas, Tablillas, Sixaola y Paso Canoas, financiada con un préstamo no reembolsable del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por $100 millones.

 


 



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