Siany Villalobos Argüello

Siany Villalobos Argüello

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Martes 7 Noviembre, 2017

CONSTRUCCIÓN DE UN TRATO GENERACIONAL

En el pasado mes de octubre se celebró a la persona adulta mayor. Las instituciones privadas y públicas, al igual que algunas municipalidades, realizaron una serie de actividades sociales enfocadas al cuido de la salud física y emocional de esta población. En “buena hora” se realiza este reconocimiento a nuestra población adulta mayor, sin embargo, no alcanza con celebrar en un mes al año, debemos tener políticas claras e inversión para enfrentar la realidad de Costa Rica.

En nuestro país, como en muchos países del mundo, se está produciendo un fenómeno demográfico con el aumento de la población adulta mayor, esto como resultado de las sustantivas mejoras y avances tecnológicos, especialmente en la medicina, por ejemplo: el uso de antibióticos, mejoras en la nutrición, nuevas técnicas agrícolas, uso de vacunas, la reducción de las tasas de mortalidad y el control de la fecundidad, entre otros.



Considerando los cambios demográficos de la población adulta mayor en la actualidad y tomando en cuenta la prevención y la planificación, se hace necesario fomentar una educación gerontológica desde las primeras etapas de la vida donde se pueda crear, difundir y construir valores de convivencia y equidad.

El envejecimiento como tal, debe ser considerado como uno de los procesos por los cuales atraviesa el individuo, desde que nace hasta que muere, por lo tanto es la constante aunque existen variaciones en el grado y la rapidez con la que envejecen las diferentes personas.

Por eso es importante considerar la trayectoria que ha tenido la persona a lo largo de su vida; en el planteamiento de metas y objetivos, el grado de autorrealización que ha alcanzado en el aspecto personal, familiar, profesional, laboral y social. Todo lo anterior juega un papel importante a nivel de satisfacción que puede alcanzar la persona adulta mayor cuando llega a esta etapa.

La población adulta mayor necesita ser motivada para que se integre y participe de manera activa en sus familias y comunidades, para elevar su autoestima y valoración. Estas personas deben saber que con su experiencia y sabiduría pueden enseñar a otros (as) y que tienen cualidades y destrezas especiales que pueden poner en práctica.

Se debe trabajar contra los estereotipos, paradigmas y actitudes negativas respecto a esta etapa para minimizar la discriminación que sufren las y los adultos mayores. A la vez, crear una concepción de envejecimiento donde la población en general, pueda prepararse para aceptar y enfrentar esta etapa de la vida.

Es indispensable que los centros diurnos o redes de cuido cuenten con un equipo interdisciplinario para la atención integral de esta población, donde la labor del profesional sea facilitar herramientas para un desarrollo adecuado de la persona, mediante el autoconocimiento, estima y realización dentro del contexto sociocultural donde vive.

Varias investigaciones sobre esta población evidencian que los principales problemas que enfrentan las personas adultas mayores son: desprotección, abandono, depresión, problemas familiares y económicos, recordando que son pocos adultos mayores los que reciben pensiones y la mayoría no cuentan con ningún ingreso, es decir, las personas adultas mayores y sobre todo las mujeres que dedicaron su vida al cuido, se encuentran en condición de extrema pobreza y dependencia. Además, manifiestan que prefirieren vivir solas, pues de todas maneras sienten soledad aunque estén acompañadas y deben aislarse para evitar confrontaciones.

La familia como principal ente socializador, debe ser reeducada para conocer los cambios físicos, psicológicos o emocionales, sociales y culturales que genera la etapa adulta tardía. De manera que se pueda erradicar el abuso y maltrato que en ocasiones reciben estas personas por parte de su familia, por no contar con información ni preparación adecuada.

En conclusión, nuestros objetivos siempre tienen que ir en función de procurar el mayor bienestar para las personas adultas mayores atendidas en instituciones privadas y públicas de bienestar social, de manera que se brinden servicios adecuados, realicen campañas nacionales de motivación y concienciación sobre la problemática que sufre esta población, fortalecimiento de las capacidades de las personas cuidadoras, buscando la empatía y creando el compromiso de construir un “trato generacional”.