Concesión se acerca para muelles de Limón
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La próxima semana se darán a conocer los carteles de licitación para la construcción de las nuevas obras
Puertos de Limón iniciarán proceso de concesión

• Empresarios se muestran satisfechos con primer paso hacia la modernización de la actividad portuaria en el Caribe


Carlos Jesús Mora
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Los largos intentos de negociación fracasaron. El gobierno y los sindicatos limonenses no lograron llegar a un acuerdo sobre el futuro de los puertos de Limón.
Por lo tanto, la apertura del proceso de concesión del proyecto denominado “Limón ciudad puerto” arrancará el martes entrante, pese a la oposición en la zona.

Los operadores interesados en desarrollar la nueva terminal y sus usuarios serán los primeros en conocer el plan, el cual es el resultado de una larga fila de estudios de factibilidad que siempre terminaban empolvados.
De la mano con los carteles se darán a conocer cuáles son las condiciones con las que el Gobierno dará la concesión, las obras por realizar y los modelos financieros con que se sufragarían las obras.
Esta primera medida surge en momentos en que la situación de los puertos en el Atlántico es literalmente caótica. Desde el punto de vista técnico, las cifras apuntan a que los puertos caribeños están colapsando.
Alrededor de un 80% de la actividad comercial del país se lleva a cabo desde este punto, a pesar de que el puerto de Moín presenta un uso de su capacidad del 82%. El problema es que según analistas ya un nivel de uso del 60% es considerado cercano al tope máximo recomendado.
De igual manera el puerto Alemán, en el centro de Limón, es cada vez menos atractivo para los cruceros.
En el tema portuario el plan contempla especializar la estructura de Moín para la atención de carga y la de Limón para la llegada de cruceros.
Además incluye una inversión de $80 millones en alcantarillado sanitario, restauración de los sitios históricos de la provincia de Limón y otras obras de infraestructura, con el apoyo del Banco Mundial.
A finales de 2008, tras más de 20 años de no recibir ningún tipo de intervención, los puertos de Moín y Limón volvieron a ser dragados.
La remoción de la sedimentación acumulada por más de dos décadas en los muelles del Atlántico fue el primer paso que el Gobierno dio para despejar el camino a la firma que gane la concesión de los puertos este año.
Actualmente la profundidad de Moín es de nueve metros y pasará a 10,5 metros. Entretanto, en Limón es de 9,2 metros y pasaría a diez.
Las obras están a cargo de la firma Dragados Hidráulicos S.A. y se extenderán por aproximadamente siete meses, tendrán un costo de $4,5 millones.
“Esto es fundamental, para el sector exportador es urgente que haya una mejor eficiencia en el proceso de exportación en lo que respecta a la labor de los puertos, ojalá que el proceso que venga ahora sea ágil y no se posponga más”, consideró Guido Vargas, empresario ligado al sector cafetalero.
“Son obras totalmente nuevas, pues no llegamos a una negociación con el sindicato de la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva), vienen operadores que están interesados en realizar las obras y operarlas”, argumentó Marco Vargas, ministro de Coordinación Interinstitucional.
LA REPUBLICA trató de constatar la versión de Ronaldo Blear, secretario general del sindicato de Japdeva (Sintrajap) pero no fue posible localizarlo mediante su teléfono celular.
Sin embargo a finales de 2008 Blear alertó que “no iban a permitir que salgan a licitación los puestos de atraque ubicados al lado del muelle actual, porque nosotros los necesitamos para nuestro plan de expansión”.
El gremio no se opone a la inversión extranjera ni a la modernización de los puertos, pero cuestionó que se están negociando cosas que no les pertenecen, dijo el sindicalista.


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