David Gutierrez

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Martes 28 Junio, 2011


¿Cómo ampliar los beneficios de las exportaciones?


El próximo jueves 30 de junio se llevará a cabo en San José una de las reuniones de ciudades latinoamericanas, organizada por el Council of the Americas (COA), una de las entidades más prestigiosas y reconocidas de América.
El COA fue fundado en 1965 por un grupo de empresarios estadounidenses, liderados por David Rockefeller, quienes compartían la ideología de que para alcanzar crecimiento económico y prosperidad en nuestras sociedades, estas deben tener mercados libres, empresa privada, seguridad jurídica y un sistema democrático estable y fuerte.
Consecuentemente, el COA defiende la consolidación regional de esos elementos.
El que esta importante organización haya elegido a Costa Rica como sede de una de sus conferencias anuales debe enorgullecernos, ya que normalmente las realizan en las capitales de negocios más grandes e importantes de Latinoamérica.
Esta decisión del COA nos muestra que, definitivamente, estamos haciendo las cosas bien en términos de inversión extranjera, exportaciones, mercados y democracia. Tanto así que el título de la conferencia del COA es “Costa Rica: construyendo capacidad para el liderazgo mundial”, y su temática en general reconoce el posicionamiento y los logros del país en temas de libre comercio, tecnología, valor agregado y competitividad.
Cabe preguntarse, no obstante, si hay espacio de mejora. Definitivamente sí.
El sector exportador costarricense mantuvo un crecimiento durante la década pasada y el país se convirtió en uno de los que tuvieron más exportaciones per cápita en el mundo. Muy buenas y alentadoras noticias.
Sin embargo, estas exportaciones cada vez se concentran más. El informe Estado de la Nación más reciente indica que el valor de la oferta exportable depende fundamentalmente de un grupo de 20 artículos y además está centrado en empresas grandes. Un grupo pequeño de ellas (1,5% del total) exporta más de US$25 millones anuales y representa el 70% de las ventas al exterior. Por su parte, las empresas más pequeñas, que exportan menos de US$1 millón al año, constituyen el 82,2% de las empresas existentes, pero tan solo contribuyen con un 3,1% en el valor total exportable.
Pareciera, entonces, que son las firmas exportadoras grandes las que mayoritariamente han logrado superar las barreras de entrada a los mercados internacionales. Las pequeñas, por el contrario, han tenido mayores dificultades. Prueba de ello es que el número de empresas exportadoras se ha reducido dramáticamente de 2.403 en 1998, a 732 en 2008.
La gran mayoría de las empresas que desaparecieron fueron pequeñas exportadoras.
Si bien somos asiduos defensores de la inversión extranjera y la apertura de los mercados, el país tiene una tarea pendiente con esos exportadores pequeños: ayudarles a que logren penetrar los mercados internacionales.
Hay mucho que ya se hace, incluyendo la apertura comercial. Sin embargo, los pequeños exportadores necesitan mejor infraestructura, capacitación en temas de comercio internacional, tecnología y logística.
Además, tenemos que fortalecer los encadenamientos sociales, productivos y fiscales, para que podamos extender los beneficios de la inversión extranjera y de las empresas exportadoras más grandes a más sectores de la economía y de la sociedad.
De esta forma, los inversionistas extranjeros con beneficios en el régimen de exportaciones, ayudarían a la economía nacional ya no solo con la contratación de mano de obra local sino aportando su know-how a los exportadores más pequeños.
Logremos expandir los beneficios del sector exportador a un mayor número de empresas. Los beneficios los veremos todos.

David Gutiérrez
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