Marcello Pignataro

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Lunes 26 Mayo, 2008

Comida barata
Marcello Pignataro


La era de los alimentos baratos es cosa del pasado, nos dice una nota de la BBC de la semana anterior (http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/business/newsid_7414000/7414397.stm). Así se desprende de un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) publicado el jueves 22 de mayo.
Los expertos aseguran que la escalada de precios ya podría haber finalizado, pero que la demanda de alimentos en el mundo mantendrá los valores en niveles altos. Como es de esperar, los países y personas más afectados serán aquellos con menos recursos. En la actualidad hay 854 millones de personas en el mundo que enfrentan algún tipo de escasez de alimentos. Esta cantidad se espera que suba dramáticamente en los próximos meses.
Si a esto le sumamos el hecho de que, para contrarrestar la escalada de precios en el petróleo —y que a su vez influye en el precio de los combustibles directamente y de la producción indirectamente— se están buscando alternativas de biocombustible (esto es: producir carburantes a partir de alimentos como granos), la crisis no tendrá otro camino más que agravarse.
Como no todo es malo en esta vida, y a todo hay que verle siempre el lado positivo, el exceso de demanda está generando un exceso también de plantaciones y se estima que los resultados de las cosechas para este año sean más favorables que en años anteriores.
Al igual que sucedió en años anteriores con la construcción, luego con algunas materias primas industriales (el acero, por ejemplo), pareciera que el auge en estos momentos está en los alimentos y productos agropecuarios. Se cita como una de las causas el incremento de la demanda de alimentos en China y yo agregaría que, en muy poco tiempo, se incluya también a la India. Otra causa, grave y preocupante, es que se están utilizando terrenos, originalmente destinados a la siembra de alimentos, para la producción masiva de biocombustibles. Desvestir un santo para vestir otro.
El problema aquí es algo complicado: ¿qué queremos que esté alimentado? ¿La gente o los vehículos y las industrias? Si la gente se nos empieza a morir de hambre, ¿quién va a manejar los vehículos y consumir los productos generados por la industria? Si seguimos utilizando solo petróleo para producir combustibles, ¿de qué manera podrá la gente adquirirlos y manejarlos, si los precios van a estar por las nubes? Igual analogía se puede hacer con cualquier producto terminado cuyo proceso dependa del petróleo y sus derivados. Mejor irnos olvidando de cualquier cosa que lleve plástico.
Así que, para matar dos pájaros de un tiro, tenemos que empezar a hacer dieta y a comprar bicicletas para transportarnos hacia nuestros trabajos (esto también nos va a ayudar a mejorar la condición física, pues estaremos haciendo ejercicio). Pero lo más importante es que empecemos a tomar conciencia de la gravedad de nuestros actos hoy y sus consecuencias en el futuro. Ahora estamos pagando lo que hicimos —y hemos venido haciendo— desde hace muchos años.

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