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Lunes, 12 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Chisporroteos

Alberto Cañas [email protected] | Sábado 29 enero, 2011



Chisporroteos


Hay una especie de temblor, no en el sentido terremótico de temblor de tierra, sino en el atemorizamiento. No es que esté temblando, sino que estamos temblando por la situación política que vive el país. Situación ni clara ni oscura, ni definida ni completamente indefinida, como si en este enero de 2011 que ya termina, se estuviera jugando, resolviendo o por lo menos planteando la campaña electoral de 2013.
Las noticias políticas que aparecen en los diarios, se refieren, en el 90% de los casos, a actividades o declaraciones de aspirantes a suceder a Laura Chinchilla, o a convertirla en una especie de Teodora Chinchilla. Y más se habla de esto que de los graves problemas que Costa Rica confronta.
A mucha gente parece importarle poco lo que hace o deja de hacer el gobierno, y todo indica que la preocupación es quien va a seguir dentro de tres años. Me recuerda esto lo que me tocó vivir (porque viejo sí soy y recuerdo que en 1945, a nadie le importaba lo que Teodoro Picado hiciera o dejara de hacer, y de lo único que se hablaba era del empeño del Dr. Calderón Guardia de volver al gobierno (como si alguna vez lo hubiese dejado).
La gente se pregunta quién va a ser, en vez de preguntarse qué va a hacer.
Algo que parece irse armando, es el establecimiento de un frente opositor en la Asamblea Legislativa, que le arrebate al partido de gobierno el comando de ella. Pero eso no significará una alianza electoral entre los partidos de oposición porque entre ellos hay diferencias irreconciliables de pensamiento.
Así las cosas, la Asamblea Legislativa podría tomar un rumbo positivo, si los partidos de oposición lograsen consolidar un frente común, trabajar por aquellas cosas en que coinciden, y sacar adelante una tarea nacional. Luego cuando venga la campaña de 2013, se podrá hablar de otra cosa.

Alberto F. Cañas
[email protected]