Alberto Cañas

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Sábado 13 Febrero, 2010


CHISPORROTEOS

La publicación que hizo La Nación el miércoles pasado en relación con el resultado electoral del domingo 7 (vamos de domingo 7 en domingo 7), basada en una encuesta realizada por ellos durante la elección en las puertas de las escuelas y entre los que venían de votar, es de lo más revelador que pueda uno haberse imaginado. Y la principal consecuencia que de ella se deriva es que quien le dio el triunfo a doña Laura Chinchilla fueron las mujeres.

Las mujeres, abrumadoramente, votaron por ella. Y los veinteañeros, abrumadoramente, por Ottón Solís. El hecho de que Liberación obtuvo mucho menos votos para diputados que los presidenciales, indica que muchos votantes (evidentemente mujeres), quebraron su voto y lo dieron a los diputados del partido de sus simpatías previas, pero a la candidata presidencial del PLN.

No logro entender cómo el elemento femenino costarricense, que tantas muestras de madurez ha dado desde que hace 61 años obtuvo el derecho al sufragio, pueda dar una muestra de inmadurez tan grande, pues lo que se ha publicado indica que muchas mujeres votaron por doña Laura por ser mujer, sin aprobar al partido que la postulaba. Votaron, en suma —y perdonen—, por las enaguas y no por las ideas de la candidata.

Esto, por otra parte, me induce a tranquilizarme. La victoria de doña Laura no es obra de la oligarquía arista. La nueva presidenta puede estarle debiendo a don Oscar Arias su candidatura, pero evidentemente no su triunfo. Lo curioso es que las mujeres que siempre han mostrado en Costa Rica inclinarse por las ideas y los candidatos que podríamos llamar progresistas, esta vez, inducidas por la femineidad de la candidata, han contribuido a formar un gobierno que ya anunció que la economía va a estar dirigida por un banquero privado multimillonario, y el primero que logra formar parte del Poder Ejecutivo.

Lo que hoy circula con el nombre de Liberación Nacional es indudablemente un partido de derecha (así lo reconoce la prensa extranjera), donde los grandes capitalistas se encuentran a sus anchas, predominan e imponen ideas. La esperanza es que la Presidenta que postularon (y que ellos no tenían votos suficientes para elegir), no les va a deber su poder a ellos, aunque ya haya anunciado que el banquero dirigirá la economía.

En todo caso, el resultado de la elección no podemos interpretarlo como un triunfo de ciertas ideas ni como una derrota de ciertas ideas. Por decirlo con sencillez, fue más bien un triunfo del sex appeal que del neoliberalismo, aunque el neoliberalismo se regocije más de lo que debiera pues si vienen teniendo el poder, todavía está por verse si tendrán en mayo la Presidencia de la República.

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