Alberto Cañas

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Sábado 20 Diciembre, 2008

CHISPORROTEOS

Alberto F. Cañas

Desde hace un buen número de años, uno de los más bellos acontecimientos que suceden en el San Pedro donde vivo, es la exposición de arte al aire libre, en la Plaza Roosevelt, donde se congregan los artistas en tiendas improvisadas a ofrecer su obra, y donde frecuentemente hay también conciertos, recitales y pequeñas representaciones teatrales. Ulises —así lo llamamos a secas los sampedreños que somos sus vecinos y en general todos los amantes del arte y de la cultura— viene organizando ese acto cada diciembre, y en otro mes del año uno similar en Escazú, que son sumamente concurridos, y que permiten un contacto notable entre los artistas costarricenses y el público. No solamente SU público, pues muchísima gente que no suele visitar galerías se siente atraída por lo que sucede en la plaza, y durante los dos o tres días que aquello dura, hace contacto con los artistas, y los artistas entre ellos: los veteranos y los jóvenes, los consagrados y los noveles. Y todo eso redunda en cosas buenas para todos.

Pero resulta que el año pasado y éste, Ulises no ha podido hacer en San Pedro la exposición, porque a última hora la Municipalidad del cantón le niega el permiso, y con cuarenta y ocho o veinticuatro horas tiene que salir corriendo con rumbo a Curridabat, donde sí lo reciben con honores y facilidades.

Los pretextos que han aducido en San Pedro para negar el permiso este año y el anterior, son fútiles y de mero detalle. Pero Ulises no ha logrado que lo escuchen, que lo reciban en la Municipalidad. Simplemente le plantean enredos y al final le dicen que no.

Es sorprendente que así se conduzcan las autoridades del que se supone el cantón más culto de la República, sede de varias universidades, y que se proclama a sí mismo (según un anuncio municipal por cierto engañoso que se ve en la carretera que conduce a él) CUNA de la educación superior.

Y para este columnista amigo de ustedes, no solo sorprendente sino doloroso, que sean los munícipes de su partido (el PAC), los que han metido cabeza y se han esmerado en sabotear el popular y valioso acto cultural que la exposición de Ulises constituye.

¿Qué se puede hacer? Por ahora nada. Pero tal vez si los numerosos partidarios del PAC en Montes de Oca nos ponemos las pilas el año entrante para elaborar una papeleta municipal como la cuna de la educación superior merece, tal vez, repito, se pueda en el futuro, tener una administración municipal que valga la pena. Y de paso, hablo desde el PAC, podamos evitar que nuestro partido caiga en el barato populismo que llevó a Liberación a caer en manos de la gradería de sol.

No omito recordar que la Municipalidad anterior (con más gente del PAC que la actual), le permitió al Ministerio de Obras Públicas usurpar las calles municipales, convertirlas en carreteras, incrementar el tránsito rápido frente a la escuela más importante del cantón, y que hubiera que ponerle una verja para que los niños no corrieran libremente como acostumbraban, de la escuela a su campo natural de juegos que ha sido siempre la plaza que tienen enfrente (la misma de que vengo hablando hoy), en vez de cerrar la Municipalidad esos cien metros al tránsito, como habría sido natural. Y cuando más de cien vecinos le pedimos hacer algo, ni siquiera puso en discusión nuestro memorial, que fue al archivo sin que la municipalidad lo conociese siquiera.

¿Cuna de la Educación Superior, o Tumba de la Educación Básica?

Esta es mi última columna del 2008. Saldré del país y estaré de nuevo con ustedes, si Dios quiere, el miércoles 15 de enero. Felices Pascuas y Año Nuevo a todos.

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