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Sábado 13 Diciembre, 2008

Carta al Niño Dios


Aprovechando que estamos en Navidad, por qué no sacar unos minutos para hacerle la carta al Niño Dios para 2009. Primero unas cuantas consideraciones para ver qué vamos a pedir porque la cosa está difícil y debemos priorizar. Durante 2008 el país fue duramente abatido por los incrementos en los precios del petróleo y de materias primas, los cuales impactaron fuertemente la inflación con sus respectivas consecuencias. Luego vino la crisis inmobiliaria en Estados Unidos, la cual fue el detonante para lo que luego se transformó en el peor descalabro financiero visto en los últimos 50 años a nivel mundial. Baja demanda por bienes y servicios, empresas de muchos años quebrando, desempleo al alza, bancos globales sin recursos y desapareciendo, falta de liquidez, incrementos en pobreza y muchos problemas más que afectan la economía mundial.
Nuestro país no escapa de los efectos de esta crisis mundial por lo que hemos visto desaparecer empresas (y veremos más el próximo año), el desempleo se ha incrementado, la inversión extranjera directa y la inversión local se han reducido a niveles mínimos, la demanda internacional de nuestras exportaciones se ha visto mermada seriamente, la demanda de los bienes locales continúa a la baja y el lubricante de la economía que es el crédito ya no está disponible para nadie. ¿Cómo solventar estas adversidades y ser optimistas para que en 2009 los efectos de esta crisis sean menos profundos para Costa Rica?
Yo le quiero pedir al Niñito Dios que les dé sabiduría a nuestro Presidente y a sus colaboradores para que en la carta que ellos le envíen estén pidiendo las cosas adecuadas: primero, mejorar la seguridad ciudadana considerando que la pobreza aumentará y habrá más delincuentes, lo cual ya es insostenible; segundo, utilizar sabiamente los recursos del Estado provenientes de ingresos corrientes para actividades productivas que generen empleos y promuevan el crecimiento económico; tercero, aumentar la liquidez y el acceso al financiamiento para todas las empresas y particulares para no paralizar la economía y el consumo interno; cuarto, trabajar muy de cerca con la Asamblea Legislativa para evitar que la parálisis sea mayor ante cuestionamientos políticos que atrasan las decisiones importantes e ineludibles para atacar los problemas serios que enfrenta el país; quinto, diseñar e implementar una estrategia a nivel nacional para los próximos cinco años, la cual le permita a Costa Rica generar alternativas de desarrollo para ser más autosuficiente y menos susceptible a problemas en el entorno externo las cuales afectan seriamente el desarrollo del país. Claro está que ningún país, por más desarrollado que sea, escapa de una crisis internacional como la que estamos viviendo.
Comparto con este gobierno que un país no puede ser esclerótico en la toma de decisiones porque la capacidad de reacción ante problemas como los que estamos enfrentando debe ser muy rápida y efectiva para ver quién sigue de pie y quién se va para el suelo. Difícilmente saldremos del subdesarrollo o escaparemos de ser afectados severamente por crisis internacionales si no logramos ser más eficientes y efectivos en nuestras acciones. En estos momentos la política debe trascender los intereses partidarios por los de Costa Rica para unirnos en una causa común en pro de nosotros, los costarricenses. Esperemos que los otros partidos políticos se sienten a hacer su carta al Niñito Dios con consciencia y sabiduría.

John E. Brenes
Economista