Candidatos liberarían reos, pero no para reducir hacinamiento
Las cárceles registran un 33% de hacinamiento, en parte por el rezago en la construcción de nuevas prisiones, así como por el efecto de los tribunales de flagrancia, que condenan a los antisociales de manera inmediata. Archivo/La República
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Los candidatos a la Presidencia de la República están de acuerdo con la liberación de presos y su inserción en un régimen de confianza, siempre y cuando las condiciones técnicas lo permitan y cuando haya un mínimo de riesgo para la sociedad.

No obstante, se oponen rotundamente a que se haga de manera “desordenada” y con el único propósito de bajar las cifras de hacinamiento —tal y como según ellos— lo ha hecho el gobierno del PAC.

El cambio de régimen institucional que en estos momentos abarca a más de 4 mil personas, debe contemplar entre otros requisitos una recomendación técnica del Instituto de Criminología, que compruebe el deseo del beneficiado por superarse y de esta forma, no convertirse en un problema para su familia y para la sociedad.



Asimismo, los candidatos de Liberación, el Movimiento Libertario y la Unidad Social Cristiana concuerdan en que se debe exigir el uso de brazaletes electrónicos y que el reo tenga una opción laboral.

De esta forma, se desmarcan de una política supuestamente “permisiva”, “desordenada” y “masiva” por parte del gobierno de Luis Guillermo Solís, quien ha privilegiado esta opción por encima de la construcción de cárceles, a pesar de que este 2017 se invertirán unos $66 millones para ese fin.

En ese sentido, todos se comprometen a invertir más para construir espacios carcelarios, ya que están conscientes del hacinamiento en las prisiones de un 33%.

El único que pareciera desmarcarse del uso de esta herramienta es Juan Diego Castro, aspirante del Partido Integración Nacional (PIN), quien en una entrevista con LA REPÚBLICA a mediados de febrero, aseveró que quien roba, asalta, viola o mata, debe pagar por sus acciones; asimismo, indicó que pondría a los reos a construir sus propias cárceles.

En ese sentido, se trató de ahondar en su posición, pero no respondió las preguntas enviadas la semana pasada.

El cambio de régimen institucional —liberación de reos— que permite a los beneficiados vivir fuera del penal y solo llegar a dormir, se basa en la confianza del Estado en el infractor, con el objetivo de que se convierta en un miembro productivo de la sociedad, alejado de los negocios ilícitos.

En el último gobierno de Liberación comandado por Laura Chinchilla, unas 7 mil personas se vieron beneficiadas con su liberación, mientras que para el periodo 2002-2006, que fue cuando gobernó por última ocasión el PUSC, la administración Pacheco otorgó el beneficio a no menos de 2.500 personas, aseveró Carlos Alvarado, aspirante del PAC.

“No es cierto que haya habido liberación masiva de privados de libertad por parte de este gobierno. Al inicio de esta administración, el Poder Judicial ordenó el traslado de 1.500 personas al régimen de confianza, de las cuales menos del 4% cometió nuevo delito. En gobiernos del PLN y PUSC también se usó esta herramienta y nadie habló de liberaciones masivas, ¿por qué ahora sí? No las hubo ni las ha habido ahora”, añadió Alvarado.


Visiones encontradas

Los aspirantes presidenciales creen en la reinserción de los reos a la sociedad, pero como parte de un proceso y no como una medida para mitigar el hacinamiento carcelario, como según ellos, ha hecho la administración Solís Rivera.


Antonio Álvarez
Candidato
Liberación Nacional

Me opongo al sistema de liberación que ha seguido este gobierno, porque lo que ha prevalecido es abrir las puertas de las cárceles independientemente de los niveles de peligrosidad, es una decisión técnica, no de espacio carcelario.
Hay que fortalecer el Instituto de Criminalidad para que se le dé la libertad en los casos en que efectivamente se merece y habría que usar instrumentos tecnológicos de monitoreo, pero no veo la solución al hacinamiento carcelario con poner a las personas en libertad.
Y para garantizar los derechos humanos de los reclusos, debemos invertir más en cárceles.
 



Carlos Alvarado
Precandidato
Acción Ciudadana

El sistema debe tener como objetivos la inserción social, la disminución del riesgo de reincidencia y el apartamiento de que quienes por su peligrosidad no pueden vivir en sociedad.
Si las cárceles son simples depósitos de personas, los reos se encontrarán en condiciones incompatibles con un Estado de derecho y cuando salgan lo harán de tal modo que las posibilidades de más violencia aumentarán.
Las políticas de inserción social son la mejor alternativa. Es indispensable generar encadenamientos y alianzas que permitan que quienes salen de las cárceles tengan oportunidades de empleabilidad.


Edgardo Araya
Candidato
Frente Amplio
Creo que todas las personas tienen derecho a tener segundas oportunidades en la vida. No podemos seguir pensando en la cárcel como un lugar en la que metemos a la gente sólo para sacarla de circulación, como si fueran desechos.
Debemos combatir el delito en su origen, que es la exclusión social provocada por un modelo económico que deja fuera a tanta gente. Si no hacemos un cambio en cuanto a la exclusión, podemos llenar el país de cárceles y nunca darán abasto.
Dependiendo del delito y de los estudios que correspondan, debemos más bien propiciar la pronta reinserción en la sociedad. Para ello tenemos que generar oportunidades.

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Juan Diego Castro
Candidato
Integración Nacional

Lo que necesitamos son más cárceles en donde la gente se gane lo que cuesta. Hoy día, tener un policía en la calle, tiene el mismo costo que mantener un reo en la prisión. Yo me pregunto, ¿por qué no ponemos a los presos a construir las cárceles? En Pococí, por ejemplo tenemos mucho espacio para hacerlo.
Nosotros nos basamos en una sola regla espiritual, que es la regla de oro de todas las religiones: No le haga a nadie, lo que no le gusta que le hagan y asuma las consecuencias de sus actos. O sea, que si usted mató, robó o violó, tendrá que asumir las consecuencias.
 



Otto Guevara
Precandidato
Movimiento Libertario

Hemos señalado que debe invertirse la cantidad de recursos que ya fueron aprobados para construir nuevos espacios carcelarios.
Hay que meterle dinero al plan de brazaletes electrónicos, los cuales podrían ayudar a desahogar el sistema penitenciario y en algunos casos, otorgar la posibilidad de casa por cárcel.
Obviamente no estamos a favor de la liberación masiva de presos como lo ha venido haciendo esta administración, otorgando el beneficio solo para liberar espacio, sin importar los delitos que cometieron algunas personas.
 



Rodolfo Piza
Candidato
Unidad Social Cristiana

Cada caso debe ser estudiado por el Instituto de Criminología, que es un órgano técnico, donde se analizan condiciones personales y sociales del individuo, con estudios legales, sicológicos, de trabajo social, para determinar si cabe la liberación. Esto no puede hacerse en forma masiva
El cambio de nivel como una forma de disminuir el hacinamiento, como lo ha hecho esta administración no es correcto.
Por otra parte, creo indispensable mejorar la infraestructura penitenciaria, pero también aumentar las fuentes de trabajo dentro de los penales y las ofertas para aprender un oficio.

 

 

 

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