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Nuevas cárceles obligan a la apertura de 408 plazas

Redacción La República [email protected] | Viernes 02 junio, 2017

Tres cárceles con orientación al estudio y trabajo tendrán un costo anual de c3500 millones, en mantenimiento y salarios de sus funcionarios. Gerson Vargas/La República


Luis Fernando Cascante para La República
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Costa Rica abrirá tres nuevas cárceles este año, que obligan a contratar a unos 408 funcionarios y elevar el gasto en administración penitenciaria.

El costo en salarios y mantenimiento de estas unidades productivas será de ¢3.500 millones anuales, pero podría aumentar por las anualidades y pluses salariales de sus empleados.

Para una correcta vigilancia en los nuevos centros, se abrirán alrededor de 250 plazas en puestos policiales.

Además, cada centro necesitará de psicólogos, criminólogos, enfermeros, médicos orientadores, abogados y trabajadores sociales. También se requieren promotores deportivos y formadores culturales, entre otros profesionales.

Estos nuevos puestos aumentarán la planilla penitenciaria en un 8%, pasando de 4.874 funcionarios a unos 5.282.

Los centros, construidos para el trabajo y estudio de los privados de libertad, están ubicados en San Rafael de Alajuela, Pérez Zeledón y Pococí.

El primero de ellos, bajo el nombre de Unidad de Atención Institucional Reynaldo Villalobos, contiguo a La Reforma, inició operaciones el miércoles, cuando recibió un grupo de 120 residentes, provenientes de las cárceles de Liberia y San Rafael de Alajuela.

Posteriormente, la unidad incorporará a privados de libertad provenientes del centro Gerardo Rodríguez. La idea es tener a 200 personas instaladas a finales de junio.

Los residentes que ingresarán a estos centros responden a un perfil seleccionado: son privados de libertad que aún deben descontar como mínimo cuatro años, con el fin de que el abordaje sea efectivo.

Además, deberán tener un buen historial de conducta y firmar un compromiso de no consumir drogas.

Este centro tiene espacio para 704 residentes, distribuidos en 11 módulos, cada uno con espacios para 64 privados de libertad, en dormitorios equipados para ocho personas.

A diferencia de las cárceles tradicionales, los oficiales de seguridad dormirán en recintos completamente separados de los módulos, promoviendo mayores libertades para movilizarse.

En los espacios comunes se instalarán talleres del Instituto Nacional de Aprendizaje y del Ministerio de Educación Pública.

“Construir cárceles es sumamente caro; no solo en infraestructura, hay que tener personal técnico, de seguridad, directores, cocineros y una serie de servicios, porque esas personas tienen derecho a que se les suministren”, comentó Cecilia Sánchez, ministra de Justicia.

Para la jerarca, la situación es insostenible a mediano plazo, por lo que exhorta a los tres poderes a incentivar políticas preventivas y a no enfocar la creación de leyes en el cumplimiento de penas de prisión.

La unidad productiva de Pérez Zeledón también abrió sus puertas el pasado miércoles, mientras que la nueva cárcel de Pococí terminaría su construcción en noviembre próximo.

Alto costo

Tanto por los costos de construcción que financia el BID mediante un préstamo, como por los gastos en salarios, la creación de más cárceles afecta el bolsillo de todos los costarricenses (costos en millones de dólares y salarios en millones de colones)


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