Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 23 Agosto, 2011


Canasta sin huevos


Quizás uno de los mayores problemas evidenciados hasta ahora por la administración Chinchilla Miranda ha sido la incapacidad de poder compartir su visión de país y, a partir de esta, las acciones emprendidas en poco más de un año.
No sorprende entonces que el clamor popular (61%), según una encuesta de julio anterior, reclame la definición de prioridades por parte del gobierno. Preocupa sin embargo, que esta opinión vaya acompañada de la conclusión de que se incumplen las promesas de campaña (65%), especialmente en lo que respecta a la firmeza de su gestión (55%).
Un sondeo rápido e informal entre allegados me deja claro que el único proyecto que, al menos este grupo, atribuye actualmente al Gobierno es la reforma fiscal. Nada malo con eso, sobre todo dada la urgencia que reitera cuando puede el Ministro de Hacienda y la insistencia, si bien mucho más conciliadora, de la Señora Presidente de contar con recursos frescos.
El problema respecto de este asunto pasa por dos vertientes.
Primero, el aferrarse a una tabla única de salvación en un tema tan complejo como el de los impuestos y permitir que se convierta en el referente de este Gobierno. No se debe olvidar la experiencia anuladora que una situación similar significó para la administración Pacheco de la Espriella. Ni se pueden despreciar consecuentemente, las advertencias que al respecto hiciera el ex ministro de Hacienda, Alberto Dent, al recordar “(...) que la política es el arte de lo posible. En una democracia como la nuestra donde es el Poder Legislativo el único que puede poner o quitar impuestos, hay que tomar en consideración las opiniones de todos los grupos políticos representados”.
El segundo, que puede ser más complejo de solucionar, es la deslegitimación gubernamental de la oposición. Actitud que no se limita a la discusión de la reforma fiscal, sino el vilipendio continuo y sistemático de cualquier voz que adverse la posición oficial haciendo harto difícil la posibilidad de encontrar espacios de coincidencia que nos permitan avanzar en este y cualquier otro asunto.
Por estar el proyecto de reforma fiscal en la picota, y encontrarnos en los albores de la administración Chinchilla Miranda, este constituye la prueba de tornasol de lo que nos espera. No solo respecto de las finanzas públicas sino también de cualquier otra iniciativa o acción propositiva que despliegue el Poder Ejecutivo.
Las señales son claras. La sección Inversionista de La República de ayer, citaba al Diputado Fishman para quien “tras meses de atraso, no hay una propuesta concreta de Hacienda para enfrentar el gasto, la evasión y mejorar las compras del Estado”. Esta posición la refuerza por una parte la reticencia de Ministerios e Instituciones Autónomas por reducir sus gastos, en clara rebeldía a la directriz del Gobierno Central y sin mediar justificación ni repercusión alguna.
Por otra parte, la ausencia de planes o medidas específicas para atender situaciones puntuales y dramáticas como son, por citar solo un par de ejemplos, la crisis en la CCSS o los efectos de la crisis financiera mundial en nuestro país que dependen de dictámenes sin rendir de notables reunidos en comisión.
El presente apremia y el futuro se torna cada vez más incierto. No podemos seguir sin encontrarnos y encontrar entonces las respuestas.

Pedro Oller