Calambres musculares
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Calambres musculares

Los calambres son contracciones involuntarias en los músculos de las pantorrillas o, menos frecuente, en los muslos, muy dolorosas, de segundos o minutos de duración y que dejan adolorido el músculo.
Son frecuentes al final o después del ejercicio, durante el reposo y durante el sueño.
La pérdida importante de sodio a través de la sudoración o la orina por el uso de diuréticos es causa frecuente de calambres. En estos casos la administración de bebidas con sodio o suero salino los hace desaparecer. También la baja en los niveles sanguíneos de calcio y magnesio se relaciona con calambres.
Otra causa frecuente de calambres es la fatiga de los músculos asociada a mal apoyo de los pies. Los pies planos, con excesiva pronación, son muy propensos a sufrir de calambres nocturnos después de ejercicio.
Un calambre puede ser interrumpido estirando forzadamente el músculo contraído o activando el antagonista (músculo que hace el movimiento opuesto).



Para prevenir los calambres se debe:


- Tomar bebidas hidratantes con líquidos y electrolitos en vez de agua cuando el ejercicio se prolonga más de una hora o lo hacemos en lugares calientes y húmedos.
- Usar plantillas ortopédicas para corregir problemas de apoyo.
- Durante la noche evitar el frío en las extremidades inferiores, ya que este aumenta la excitabilidad muscular. (Meter los pies en agua caliente antes de acostarse y dormir con medias).
- Desprensar las sábanas y cobijas del pie de la cama para que no obliguen los pies a estar en una posición de flexión.
- Tomar 300 mg de sulfato de quinina o quinidina antes de acostarse.
La quinidina es efectiva en personas sedentarias pero no tanto en atletas.

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