Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

Enviar
Miércoles 20 Abril, 2011


Hablando Claro
Buena intención… y algo más


Mi idea inicial era escribir unas líneas sobre los buenos augurios que en tiempos de evidente mejora ha experimentado nuestra industria sin chimeneas. Solo en la zona de La Fortuna de San Carlos uno de los destinos turísticos por excelencia para los visitantes extranjeros la ocupación alcanza el 80%.
En las provincias costeras la situación es aún mejor porque nuestro gran éxodo de locales tiene en las playas su incuestionable destino predilecto.
Una inyección significativa del turismo para la economía nacional, aunque por supuesto insuficiente (verdad de Perogrullo) para las arcas del Estado, necesitadas como están de allegar más recursos frescos para encarar las apremiantes necesidades del país.
Y he aquí donde es insoslayable la temática: la oposición parlamentaria se ha unido con la intención de detener el plan fiscal y por supuesto hacerse con el control del directorio político.
Si el acuerdo es solo verbal ciertamente advierte que aún falta camino por recorrer para que los 31 sustenten su palabra en un documento formal que se firmaría el martes próximo. Por ahora quedamos notificados de algunos asuntos que estamos seguros mantienen en intensa gestión política a los jerarcas del Poder Ejecutivo y del Legislativo. Veamos solo algunos, dejando de lado las condiciones previas que llevaron a esta coyuntura:
1.- Sin duda, el primer acierto de la alianza de los cinco partidos opositores es haber logrado construir la confianza mínima que resulta indispensable para avanzar en cualquier negociación. Si esto es premisa básica en cualquier caso, en este, vencer el prejuicio contra los libertarios por sus antecedentes y su recientísima ruptura con el gobierno era de suyo delicado.
2.- El segundo logro es que como producto de esa negociación el socialcristiano Luis Fishman cediera en sus aspiraciones “para favorecer la gobernabilidad” según dijo el jefe de su bancada. A nuestro juicio esa cesión era requisito fundamental para que hubiese alguna opción de “viabilidad” en la coalición.
3.- Es acertado que la candidatura a la presidencia se le entregara al PAC como primera fuerza opositora, como lo planteó desde el inicio del izquierdista José María Villalta. Interesante por demás es que hayan privado para la designación la experiencia, la prudencia y la mesura del joven diputado Juan Carlos Mendoza que especulo pareciera haber sido elegido precisamente por los atributos que le restaron puntos para haber optado hace apenas unas semanas atrás por la reelección a la jefatura de la bancada: más agresividad y combatividad. Cosas de la política.
4.-Otro asunto llamativo es que hasta el anuncio del acuerdo este lunes, los jerarcas del Ejecutivo y del Legislativo, claramente habían minimizado totalmente las posibilidades de que los opositores lograran unirse.
En declaraciones oficiales basaban su argumentación en que siendo tan diversos los partidos políticos de la acera de enfrente, tenían más opciones de negociar con Liberación Nacional y su gobierno que entre ellos mismos. Extraoficialmente, decían que no les resultaría difícil lograr algún acuerdo con tres diputados de oposición (obviamente mediante la vía de las concesiones) para allegar los 29 votos indispensables para la elección. Ahora sin embargo, externan preocupación y pareciera que también un poco de frustración.
5.-La declaración del presidente del Congreso, Luis Gerardo Villanueva, advirtiendo que por ahora el acuerdo de la alianza opositora es solo “una buena intención” es sin duda la única declaración que le resulta posible. Pero sabe que su reelección está en peligro.
Más que lo anterior hoy no hay mucho que añadir. Excepto que por primera vez en muchísimos años podemos observar posibilidades reales de un cambio del statu quo en la conducción gubernamental. El panorama es muy, pero muy interesante. Por supuesto, con sus consecuentes enormes interrogantes.

Vilma Ibarra