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Entrevista especial con Uzi Landau, ministro de esa cartera en Israel
Buena infraestructura es requisito para ser moderno
Aumentar la inversión y participación privada es una ruta crítica que podría ser de beneficio para salir del estancamiento que sufre Costa Rica en esta materia, señala el experto

En Costa Rica la deficiente infraestructura es una cicatriz abierta por donde sangra nuestra economía. Contrario es el caso de Israel, cuyos líderes políticos llegaron a la conclusión de que para incentivar el desarrollo de su país es necesario primero proveer las condiciones adecuadas. En este sentido, una buena infraestructura es un requisito para llegar a ser moderno, lo cual conduce a un crecimiento productivo, incentivo para la alta tecnología y la base de una economía eficiente.
Importantes inversiones en esta área han catapultado a Israel en los últimos 20 años, las cuales se han logrado con esfuerzo y dinero, enfatizando el transporte, las comunicaciones y el perfeccionamiento en el uso de la energía y los recursos.
Tomando en cuenta estos antecedentes, LA REPUBLICA entrevistó a Uzi Landau, actual ministro de Infraestructura de Israel, en su visita al país.

¿De dónde han conseguido los recursos financieros para un crecimiento tan rápido en obras públicas?

Algunos de los recursos son por contribuciones, otros vienen por parte de empresarios, quienes se acercaron a conocer cuan atractivas son ciertas áreas del país, donde valía la pena invertir. La inversión extranjera ha sido importante.
Creemos que la función de un gobierno es proveer las condiciones para facilitar el fortalecimiento del sector privado y a partir de allí se generen todos los proyectos en los que un Estado no es eficiente.

En Costa Rica hemos tenido el dilema sobre qué tipo de infraestructura priorizar, la social o la productiva, ¿cuál es su punto de vista?
Nosotros tenemos ese mismo dilema y bueno, seguiremos teniéndolo.
En este momento de crisis económica todas las medidas de Israel se han enfocado en mantener la estabilidad económica y desde ese punto de vista, ahora la prioridad es la infraestructura que genera productividad. Estamos sembrando lo que cosecharemos en el futuro.

¿Cuál ha sido la experiencia de su país con la concesión de obras?

Hemos tenido muy buena experiencia. De hecho es una de las principales fuentes de inversión extranjera. En este momento el Gobierno invierte mucho en investigación y desarrollo, de manera que se identifican las oportunidades para que el sector privado ingrese y de esa manera facilitamos el apoyo de las iniciativas particulares. El sector privado también une su capital al del Gobierno en investigaciones y todos esos recursos juntos es lo que hace posible que Israel sea líder en muchos campos.

En Israel, en la mayoría de las carreteras no se cobra peaje, ¿son estas producto de inversiones financiadas por el Estado?
Es parte de nuestra filosofía, algunos proyectos deben ser asumidos totalmente por el Estado y ha habido un debate al respecto, pero hay cosas que deben ser hechas por el Gobierno, y luego decidir qué se entrega al sector privado.

¿Cómo se maneja en Israel el tema de las expropiaciones? ¿Es un problema?
Sí, es un problema. Pero bueno, si hay un proyecto importante de interés público, se procede a una expropiación mediante un tribunal, y se paga la compensación necesaria.
Nosotros tuvimos una carretera que tardó 32 años en construirse, entonces cuando hablamos de expropiaciones aquí hay un gran problema.
La diferencia que yo veo es que en Israel el 90% del terreno es propiedad pública, mientras que en Costa Rica me parece que hay un alto porcentaje de propiedad privada.

Costa Rica tiene la mayor red de carreteras de Centroamérica, por lo que el tema del mantenimiento es también un problema, ¿cómo enfrentan ustedes esta disyuntiva?
Para nosotros también es un problema, pues los gobiernos generalmente se enfocan en la construcción de nuevas vías. Dar un mantenimiento adecuado es mucho menos atractivo. Lo importante es incluir en los presupuestos un rubro para su conservación, que sea un 20% del costo de la obra. Cada ocho años hay que dar un mantenimiento, por lo menos, si no se hace, los arreglos son mucho más caros de lo que cuesta la preservación. Luego de 20 ó 30 años de uso, hay que construir las carreteras de nuevo. Israel ha sido exitoso tratando de llevar ese ritmo en algunas carreteras, pero al igual que aquí, es un problema.

El agua se ha convertido en uno de los recursos más críticos, ¿de qué manera se ha manejado esto en Israel y cómo ha contribuido la infraestructura?
En este momento, un 30% de nuestra agua es procesado directamente del mar, debido a que ha bajado la calidad de aquella que nos llega de Asia. En seis años esperamos que ese porcentaje llegue al 60%
En el caso de las aguas negras, las reciclamos y purificamos hasta un nivel en que puedan ser usadas para agricultura.
Un ejemplo de esto es Tel Aviv, donde se recogen todas las aguas servidas y luego de purificarse hasta un grado máximo posible, se distribuyen por medio de una tubería a fincas lejanas que hace algunos años habían dejado de producir precisamente por la falta de agua.
En este momento hacemos un uso muy eficiente del agua si lo comparamos con el que hacíamos hace 50 años. Casi todo tiene que ver con reciclaje y uso agrícola.
Todo ello tuvo que ver con un Estado que construyó la infraestructura necesaria y creando las condiciones para que el sector privado llegara a operar.

En cuanto infraestructura energética, ¿cómo ve la posibilidad de que un país pueda iniciar el camino para independizarse de los combustibles fósiles?
Esa es la clave. La dependencia del petróleo en nuestro caso está asociada al radicalismo. Cuando se compra petróleo parte de las ganancias queda en países cuya filosofía es mucho más radical.
En el caso de Israel, en este momento no manejamos proyectos para encontrar un sustituto del petróleo, sin embargo en unos años queremos pasar una ley para obligar a que los importadores de autos solo puedan distribuir vehículos con la opción de combustible y de etanol.
Vimos que por ejemplo en el caso de Brasil, fue uno de los países menos afectados por la crisis y creemos que parte de eso tuvo que ver con que ellos tenían la opción de usar biodiésel.
La dependencia del petróleo es algo en lo que muchos países están trabajando, para eliminarla. Se puede pensar en la opción de los carros eléctricos, ya que la electricidad es un recurso que se puede generar con el viento, con el sol, con una planta nuclear etc. En nuestro caso consideramos la dependencia del petróleo como un hecho que hay que trabajar y que también está asociado con terrorismo.

Luis Alberto Muñoz
[email protected]
Colaboró con esta información el periodista Rommel Tellez
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