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La natación para mí es como la “cherry on top” de la estimulación temprana, la combinación perfecta para terminar de potenciar todas las habilidades de los bebés. Por mi experiencia personal, como teacher de estimulación y como mamá, les puedo decir que si hay diferencia en un niño que ha sido estimulado en agua y otro que no.

La pregunta que me hacen muchos papás: ¿a qué edad es recomendable enseñar a su bebé a nadar? Antes de contestarles esta pregunta, les quiero recordar que el entorno en que los bebés crecen en la pancita es un medio totalmente acuático. Cuando metemos a un bebé (menor de ocho meses aproximadamente) en el agua, por un reflejo con el que nacemos que se llama “corte glótico” y que su función es que no pueda entrar nada a las vías respiratorias; el bebé se adapta perfecto al agua. A partir de los 9 meses de edad si éste reflejo no se estimula, se pierde. Por esto, los bebés menores de un año se adaptan al agua más rápidamente que los niños mayores.

No hay que tener miedo a llevar a los bebés a la piscina; el miedo al agua se adquiere conforme los niños crecen. Para contestarles la pregunta, necesitaría saber el estado general del bebé y la recomendación del pediatra; pero les puedo decir que si la piscina tiene todas las normas de salud e higiene, es salinizada (sin cloro),  y está temperada para bebés (32º-33ºC), generalmente después de un mes de nacido el bebé puede ir a clases de estimulación en agua.

¡Lo más difícil de llevar a bebé a clases de natación es encontrar el momento en que ya haya comido y no tenga sueño! Esto es todo un reto por los horarios de los recién nacidos, usualmente se empieza con clases de 15-20 minutos y se van alargando hasta llegar a clases de 45-50 minutos cuando yo tienen como 4 meses.

Si son unos atacados de la estimulación como yo, les recomiendo empezar en su propia tina de la casa, es muy fácil y súper divertido.

Glenn Doman, experto en desarrollo infantil, en su libro: Cómo enseñar a su bebé a nadar, explica paso a paso toda la estimulación en agua a la que un bebé debería estar expuesto, y justamente empieza por ahí, en una tina en casa. Yo lo hacía con mi bebé dos veces al día, por 15-20 minutos y la verdad es que lo disfrutamos muchísimo los dos. Con sólo empezar a familiarizar a su bebé con este ambiente, cantar canciones, mover los piecitos, cabeza y brazos, están estimulando motricidad, coordinación física, concentración e inteligencia… y lo más importante: ¡le estamos enseñando a AMAR el agua!

Enseñar a nadar a su bebé no es solo una cuestión de seguridad, sino que es una herramienta para toda la vida que aporta también el fortalecimiento del sistema cardiorrespiratorio, eficiencia en la oxigenación y circulación. La convivencia en la piscina con otros niños le ayudará a relacionarse mejor, a compartir y realizar actividades junto a otras personas. ¡Regalemos a nuestros bebés un seguro de vida, autonomía y confianza en sí mismos para tener niños sanos y felices! 

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Rodolfo en su primera clase en Little Swimmers, 15 días de nacido.

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Uno de sus favoritos, 2 meses.

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Estimulación en agua homemade.

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