Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 21 Agosto, 2012


(A)Tendiendo puentes

Parte del reto de este espacio que me brinda La República es, por un lado aprender a guardar distancia y silencio cuando nada bueno se puede aportar. Por el otro, es reconocer cuando otros son más elocuentes respecto de las inquietudes que me mueven a escribir.
En medio de la pausa que obligaba lo primero, hoy rescato especialmente lo segundo. El domingo pasado, el programa radiofónico La Cantaleta que con perspicacia realizan los hermanos Erwin y Mariano Grosser con Hugo Lino Salas, retrató el más reciente cierre (esta vez total) de la autopista General Cañas. Aquí esa Cantaleta del domingo 19 con breves comentarios de este humilde escucha:
“Ya se convirtió en rutina, es cuento de no acabar, que no puedan arreglar, el puente de la platina.

No queda más que clavear, ante tanto incompetente, pues hoy el bendito puente, lo volvieron a cerrar”.
El problema de la platina tiene más de tres años desde que se detectó. Es decir, un año menos de lo que duró su construcción entre los años 1961 y 1965.
“Pobre la Platina, ay ay ay.
Ya el puente es un esperpento, pues a los incompetentes, se les olvidó que un puente, requiere mantenimiento.
Pensaron los juega’evivos, que el Virilla sería eterno, pero hoy se encuentra el enfermo, ya en cuidados intensivos”.
La vida útil del puente fue pensada para 50 años y diseñado con lo que se pensaba serían las condiciones vehiculares de la década de los 80. Situación similar a la que pasa el puente de los Incurables actualmente.
“Hoy está horrible la cosa, y esta sarta de incapaces, deben reparar las bases, las rejillas y la losa.
Ya está casi colapsado, se han gastado los millones, en veinte reparaciones, y ninguna ha funcionado”.
Hace más de un año, el CFIA y el Lanamme advirtieron que la reparación del puente no resistiría mucho tiempo así como de su vulnerabilidad sísmica.
“La rejilla hace muy poco, con hormigón se cubrió, pero se resquebrajó, como una cajeta’e coco.
Hoy a flor de piel está, en la capa de rodamiento, por usar quinta y cemento, de pésima calidad.
Hoy los expertos comentan, que toda esta pesadilla, obedece a que el Virilla, se mueve más de la cuenta.
Que un tránsito tan pesado, no lo puede soportar, pues equivale a aguantar, un temblor de nueve grados”.
El MOPT contrató al ingeniero estructural Carlos Fernández quien rindió un informe en diciembre de 2011. En él advirtió de la presencia de rejillas deformadas y que “aumenta el riesgo de que la estructura se salga del apoyo y caiga”.
“No sabemos si hay razón, en lo que dice esta gente, pero sí que en ese puente, se ha gastado un harinón.
Con tantísimo millón, según los especialistas, se construye otra autopista, de San Chepe hasta Limón”.

Pedro Oller